La frontera extractiva en el Yasuní se desborda

El temor es que los pueblos indígenas en aislamiento sufran encuentros fortuitos con los extraños y terminen en enfrentamientos. Foto: Karla Gachet

Al Parque Nacional Yasuní ya casi no le queda un rincón libre de agujeros para extraer petróleo desde sus entrañas. Uno de estos últimos espacios era el conocido bloque Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT), en el noreste de esta área protegida, en la Amazonía ecuatoriana.

Pero en medio de la impotencia de sus defensores, el Ministerio del Ambiente decidió emitir las licencias para la explotación de dos plataformas del campo Ishpingo. Carlos Pérez, ministro de Energías y Recursos Naturales no Renovables, lo anunció el 25 de julio del 2019.

Como si se anticipara a las reacciones de rechazo, el ministro Pérez adujo que esta franja está fuera del área de amortiguamiento del Yasuní y solo bordea la Zona Intangible (está dentro del área protegida), donde se considera superviven los Tagaeri y los Taromane.

Los antropólogos y defensores de estos dos últimos pueblos indígenas en aislamiento advierten del grave riesgo. Pues estos pobladores no saben de límites y se movilizan más allá de la Zona Intangible en busca de alimentos y de cacería para su sustento.

El peor temor de los defensores de los derechos de los pueblos en aislamiento es que aquello provocaría encuentros fortuitos y potenciales enfrentamientos con extraños que ingresen a sus territorios para construir plataformas y extraer el crudo. Esto se fundamenta en diferentes episodios trágicos ya ocurridos en el Yasuní.

Eduardo Pichilingue, ecólogo y defensor de los derechos humanos de los pueblos en aislamiento, asegura que se está acortando el territorio de estas dos comunidades, al igual que el de los waorani. “Eso agrega presión a sus espacios que, de alguna manera, ya está disminuido. Y podría llevar a mayores conflictos no solo del lado de Ecuador sino de Perú. Los aislados han estado moviéndose inusualmente en esa zona de frontera y saliendo hacia comunidades donde casi no se los veía”.

Pichilingue teme que “estos encuentros no siempre son pacíficos sino con alto grado de tensión que podrían terminar en violencia y muertes en algunos casos. Con mayor presión nunca se sabe y obviamente están en riesgos las vidas no solo de los indígenas en aislamiento sino también de quienes comparte con ellos ese territorio”.

Ni las advertencias ni las protestas frenaron el afán extractivista del gobierno del presidente Lenin Moreno. Más bien, este siguió el mismo rumbo de su antecesor, Rafael Correa, quien tanto promocionó la Iniciativa Yasuní-ITT. Dentro y fuera del país, armó una ‘ilusionadora’ campaña para recaudar fondos a cambio de dejar el crudo del Yasuní bajo tierra.

Este 15 de agosto se cumplieron seis años del fracaso anticipado, ya que Correa, a la par y casi a escondidas, impulsaba un Plan B (en realidad era el Plan A) para explotar el petróleo en el área protegida más grande y biodiversa de la Amazonía ecuatoriana.

El Gobierno de Moreno fiel a esa línea, el 21 de mayo del 2019 promulgó el Decreto 751, con el cual lapidó al Yasuní y a la supervivencia de los Tagaeri y Taromenane.

Con ese decreto se dejó la puerta abierta para que entren los extractivistas a armar sus plataformas de perforación extracción en varios bloques, incluso en el área de amortiguamiento.

Para eso se escudó en el SÍ de la Consulta Popular (convocada por el Gobierno) del 4 de febrero del 2018, que ordenó la ampliación en, al menos 50.000 hectáreas el área protegida y en más de 60.000 hectáreas a la Zona Intangible, además de reducir de 1.030 a 300 hectáreas la zona autorizada para explotar petróleo. La Zona Intangible subió de 758.051 a 818.502 hectáreas.

Sin embargo, la coartada estaba en el artículo 3 del Decreto 751, que prohíbe nuevas obras como carreteras, centrales hidroeléctricas, centros de facilidades petroleras y otras. Mas exceptúa a las plataformas de perforación y producción de hidrocarburos.

Los Yasunidos insisten en la Consulta Popular

El Colectivo Yasunidos insiste en evitar el extractivismo petrolero en territorio de los pueblos indígenas en aislamiento

Un grupo de mujeres activistas del Colectivo Yasunidos (defensores del Yasuní) sorprendió al tomarse pacíficamente el Consejo Nacional Electoral (CNE). La mañana del 15 de agosto del 2019, asumieron esa medida en exigencia a que este órgano gubernamental analice y apruebe la Consulta Popular propuesta por su colectivo.

En el 2014, Yasunidos y otras organizaciones presentaron el pedido de Consulta ante el CNE, con el respaldo de 756.623 firmas. Pero no fue aprobado, ya que se validaron solo 359.761 rúbricas. Fraude, así lo calificaron.

Por eso, ahora asumieron una medida de más presión. Exigen que la presidenta del CNE, Diana Atamaín (una mujer amazónica), convoque al Pleno para discutir y dar paso a esta iniciativa ciudadana.  

Antonella Calle, integrante de Yasunidos, insiste en que “hemos esperado años para que se apruebe esta consulta, mientras la frontera extractiva en el Yasuní sigue avanzando. Por eso creemos que la vida de los pueblos en aislamiento y los derechos de la naturaleza no pueden esperar más”.

Durante su medida de hecho en el CNE, recibieron una serie de manifestaciones de respaldo a la espera de una respuesta en el intento por salvar al Yasuní y sus habitantes.

Al caer la tarde del segundo día de la toma pacífica, el CNE reaccionó mediante un comunicado. Pero fue para desentenderse del pedido de Consulta Popular bajo el argumento de que no es atribución aprobarla.

Ante esa situación, las mujeres del Colectivo Yasunidos (formado hace seis años) levantaron su medida, pero dejaron en claro que irán por otras opciones hasta conseguir el objetivo.

Las mujeres activistas del Colectivo Yasunidos se tomó pacíficamente el CNE para exigir se analice y apruebe su iniciativa de Consulta Popular. Foto: Jaime Plaza

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El irrespeto al Yasuní y a la vida de los pueblos amazónicos

Las comunidades waorani también seran afectadas por la explotación
petrolera en los bloques 31 y 43.

“Un Decreto con trampa o engaño”. La cortina de humo: Amplía la Zona Intangible o de protección para Tagaeri y Taromenane, pueblos en aislamiento. El ‘golpe de gracia’: Vuelve permisible a la Zona de Amortiguamiento ante la voracidad de la extracción petrolera.

El presidente de Ecuador, Lenin Moreno, firmó el Decreto 751 con el que se modifica la delimitación de la Zona Intangible (ZI) en el Parque Nacional Yausní, noreste de la Amazonía ecuatoriana. Lo amplía a 818.501,42 hectáreas -incluye las parroquias de Cononaco y Nuevo Rocafuerte (cantón Aguarico), Inés Arango (cantón Orellana), provincia de Orellana; Curaray en Arajuno (Pastaza)-. El Decreto del 2007 contemplaba 758.051 hectáreas.

Con el nuevo Decreto, el Gobierno buscó cumplir lo dispuesto por la voluntad ciudadana. En la Consulta Popular del 2018, el 67,7% de los ecuatorianos dijo SÍ para salvar al Parque Nacional Yasuní, reforzar la protección a los pueblos indígenas (tagaeri, taromenane y waorani) y a los ecosistemas.

Hasta ahí todo parece bien. Sin embargo, “la burla está en que autoriza arbitrariamente la explotación hidrocarburífera en los bloques 31 y 43 dentro de la Zona de Amortiguamiento (un espacio entre el área protegida y lo colonizado)”. Así lo considera José Proaño, director de la organización Land is Life para América Latina.

Este Decreto va en detrimento de las garantías de protección. “Obvio que el Gobierno reconoce la existencia de los pueblos en aislamiento. Pero los pone en mayor riesgo al autorizar los bloques petroleros en sus territorios”. Lo hace el exceptuar a las plataformas de perforación y producción petrolera.

Mediante el Decreto 751, se dispone que en 180 días se establezca la política de procedimientos para minimizar los impactos de estas actividades en la zona de amortiguamiento. El encargo es para los Ministerios de Ambiente, Energía y Recursos No Renovables, junto con las Secretarías de Derechos Humanos y Gestión de la Política.

Los factores de peligro

  • Se construirán plataformas y se abrirán vía de acceso.
  • Habrá más presión sobre los recursos naturales de los que se proveen los pueblos en aislamiento.
  • La presencia humana extraña en zonas por donde transitan los tagaeri y tagaeri generará conflictos, con potenciales ataques.
  • Se repetirán los escenarios que aumentan la situación de genocidio, ante el riesgo de matanzas como la del 2013 (más de 20 personas -mujeres y niños- del pueblo taromenane fueron masacradas).
Con bloques petroleros en la Zona de Amortiguamiento, la presión
será mayor sobre los pueblos en aislamie
nto. Fotos 2 y 3: José Proaño

Lo risible es que prohíbe actividades extractivas de productos forestales para vender y el otorgamiento de todo tipo de concesiones mineras. Igual con el Artículo 3 prohíbe en la zona de amortiguamiento nuevas obras de infraestructura como centrales hidroeléctricas, carreteras y centro de facilidades petroleras.

Enseguida, diversas voces de rechazo y protesta surgieron en torno al Decreto firmado por Moreno, el pasado 21 de mayo. Incluso la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) anticipó que prepara una movilización.

Alberto Acosta, exministro de Energía y Minas, califica de indignante que se entregue “Territorio Yasuní para la explotación hidrocarburífera de los bloques 31 y 43 ITT sin la consulta previa a las comunidades indígenas Waorani, dueñas de este territorio”.

Proaño cree que si, al menos, se respetara el mandato ciudadano ya sería bastante. Pero lo recomendable es que más bien debería ampliarse las garantías desde el Estado y fortalecer las instituciones de protección. Además, de promover el diálogo y consulta previa con los pueblos waorani, que también serán seriamente afectados.

Mas como está la situación -según Proaño- “hay más argumentos para insistir que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) envíe el caso la Corte Interamericana de Derechos Humanos. No solo se están violando los derechos humanos de los pueblos en aislamiento, sino que el Estado irrespeta los territorios vedados”.

Incluso se va contra las medidas cautelares dictadas en el 2007 por la CIDH a favor de los tagaeri y taromenane. Estas prohiben el ingreso de terceros en sus territorios.

Tampoco se ha cumplido con la consulta previa a las comunidades directamente afectadas, como manda la Constitución de Ecuador, en su artículo 57, además de los instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos.

El Parque Nacional Yasuní es el último refugio de los tagaeri y taromenane, pueblos en aislamiento de Ecuador.

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Yolanda Kakabadse es la voz infatigable a favor de la Tierra y los seres vivos

WWF Annual Conference, St Gallen, Switzerland
Yolanda Kakabadse fue la presidenta de WWF Internacional durante los últimos ocho años. (Foto WWF)

PERSONAJE. Ella, cuan psicóloga educativa, estaba concentrada en atender a un grupo de niños en un patio a la hora del recreo. Ni se había percatado que, desde una ventana del edificio de a lado, alguien la miraba y planeaba hacerle una propuesta que marcaría su vida al máximo.

Dejar su profesión inicial para ponerse al frente de una de las primeras organizaciones ambientalistas de Ecuador. Allá por 1979, Yolanda Kakabadse Navarro asumía el reto de administrar Fundación Natura, como directora ejecutiva y años más tarde como presidenta del Directorio.

En ese entonces, Roque Sevilla, un empresario de filosofía ambientalista, tuvo el acierto en confiar que su amiga de siempre era la persona idónea para esa responsabilidad.

Hoy, a sus 67 años, es la embajadora natural de Ecuador y una de las líderes más influyentes a escala mundial en su campo. Es esa voz infatigable y práctica a favor del Planeta y de los seres vivos.

Su conexión con la naturaleza se dio en el seno familiar, aún siendo niña. Sus padres, Dimitri Kakabadse y Maximina Navarro, le enseñaron el valor de los recursos naturales, ecosistemas y la gente. Además, a que se concientice sobre los impactos ambientales del ser humano sobre los ríos, lagos, bosques, aves, animales…

Pero sobre todo le inculcaron avanzar del discurso a la práctica. Así, por ejemplo, para garantizar que sus nietos se nutran con productos sanos, ambos chacareros convencidos, decidieron criar gallinas, chanchos y vacas. Sembraron aguacates, limones, lechugas, tomates… en su terreno en Tumbaco, a donde se llegada por un camino empedrado desde Quito.

Casi todos los fines de semana, viajaron a distintos lugares del país. “Quizá fui la primera niña de mi colegio que llegaba cada lunes a contar de nuestras aventuras en el Tena y otros sitios de la Amazonía, toda una maravilla que me sacudía”.

Psicóloga educativa, título que lo obtuvo en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Pero desde 1978 su vida está centrada en el mundo ambientalista. Hoy, esta ecuatoriana es una de las voces más influyentes del planeta.

Años más tarde, en 1978, fue protagonista de un hecho histórico: ser confundadora de Fundación Natura. A la par asumió un singular voluntariado. Durante dos tardes a la semana, escribía cartas a organizaciones “rarísimas como la WWF o la UICN, de las que conocía siglas nada más”.

Les contaba que habían creado una organización ambientalista. Les pedía que ayuden con publicaciones, documentos y contactos para descubrir cómo armar una agenda sobre medioambiente en Ecuador.

Roque Sevilla sabía de las fortalezas de su amiga, a quien la conoce desde cuando tenían 4 y 3 años de edad. La prueba convincente de esta amistad duradera es una foto a blanco y negro, que él la conserva y donde aparecen los dos junto a otros 70 niños.

Y. Kakabadse y R. Sevilla
Yolanda Kakabadse (2da. desde la izq. en la 4ta. fila) y Roque Sevilla (el niño que se cubre con una piel). Un agasajo navideño del Club Femenino de Cultura, en el Teatro Sucre de Quito, en diciembre de 1953. (Foto: Cortesía Roque Sevilla)

El impulso necesario, ella lo encontró en su pasión y disciplina, en comunión con aquella preocupación que la embargó tras oír a los especialistas. Estos advertían el riesgo de que estén contaminados con agroquímicos el tomate de mesa, las verduras, la leche y más con que alimentaba a su familia.

“Ese miedo me movilizó”. Hizo que incluso su primer proyecto en Fundación Natura sea ‘El Perfil Ambiental del Ecuador’. Los técnicos y científicos, tras sus análisis y estudios, determinaron que los productos presentaban índices altísimos de químicos.

Todo fue revelador. Mediante datos certeros, se evidenció la contaminación de los ríos, la situación de las especies, con qué legislación e instituciones contaba el país. Este documento se convirtió en una suerte de Biblia para los ambientalistas de Ecuador.

A ella le permitió entender los problemas y decidir que había que educar y concienciar. No solo quedarse en la crítica, sino hablar con hechos y bien documentada ante autoridades, actores, ministerios y más instituciones.

 

Su huella se marcó profundo 

Roberto Troya- Yolanda Kakabadse- Hugo Arnal © WWF Ecuador
Junto a Roberto Troya y Hugo Arnal en WWF Ecuador. (Foto: WWF)

Es la única persona que ha estado al frente de las organizaciones ambientales más grandes del planeta: la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

A esta última la presidió durante ocho años y, en diciembre pasado, pasó la posta de la Presidencia de la Junta Internacional a Pavan Sukhdev, considerado el gurú de la economía sostenible.

Una faceta especial la trazó como ministra de Ambiente de Ecuador entre 1998 y 2000. “Ser parte de un gobierno fue una etapa maravillosa de mi vida. Hacer política pública desde adentro y desde afuera es una oportunidad que uno no debe dejarla pasar”.

“Desde que empecé en Fundación Natura y hasta ahora mi interés es influenciar en las políticas, ya sea porque no existen o porque hay que cambiarlas”.

A su administración pública se debe la declaratoria, en 1999, de la Zona Intangible en el Parque Nacional Yasuní, noreste de la Amazonía. Se trata de un espacio que debería estar libre de toda actividad extractiva para tratar de proteger a los pueblos indígenas aislados.

Y si a sus fortalezas nos referimos, debemos contar que es experta en grandes eventos como cumbres mundiales de cambio climático y otros. Esa virtud motivó a que, en 1990, Naciones Unidas la llame a ser parte de la organización de la Cumbre Mundial de la Tierra, que se desarrolló dos años más tarde en Río de Janeiro, Brasil.

Confiaron en que ella garantizaría la participación de la población civil. Su voz fue escuchada por pueblos indígenas, gremios y movimientos juveniles, que asistieron a la cita junto a mandatarios de 172 países.

Entre el 2008 y 2011 también se desempeñó como jefe de Iniciativa de Economía Verde del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Así logró roce con los actores más importantes del mundo. En tres décadas de ejercicio, maduró de manera natural esa habilidad de entablar relaciones públicas y políticas del más alto nivel.

Consolidó una imagen de credibilidad y prestigio con base en sus principios éticos y trabajo honesto. Eso es lo que resalta Daniel Ortega, exministro de Ambiente de Ecuador. Ella adiciona su estrategia de “hablar siempre con datos y de no excluir a nadie, de integrar esfuerzos y maximizar los recursos para que el impacto sea más grande”.

Aquí surge oportuna la reflexión de Inés Manzano, empresaria y especialista en derecho ambiental. “Su único bemol es que en sus criterios, los empresarios deben ocupar una de las aristas importantes. No es que acepte todo lo que ellos digan, pero sí entender que son factores claves como aliados para cambiar las cosas e impulsar el desarrollo sostenible a escala local y mundial”.

Más allá de eso, Manzano aplaude la gestión de Yolanda Kakabadse, “porque no se quedó en una simple retórica sino que entrega un verdadero legado para el país”.

Pues, ella no dudó en exponer su credibilidad a favor de la Iniciativa Yasuní ITT, que busca evitar la explotación petrolera en uno de los últimos rincones que quedaba libre en este Parque Natural de la Amazonía ecuatoriana.

Su sola presencia como integrante del equipo que impulsó la Iniciativa ITT generó confianza y garantía de seriedad. Logró que 16 jefes de Estado confirmen su asistencia a la firma del acuerdo del fideicomiso por parte de Naciones Unidas, el 16 de diciembre del 2009 en la Cumbre de Copenague, Dinamarca.

Mas dos días antes, el entonces presidente Rafael Correa decidió que no se firme y echó a perder los compromisos de Alemania, Francia, España, Suecia, Bélgica e Italia. Estos iban dar a Ecuador 1.670 millones de dólares por dejar bajo tierra el crudo del bloque ITT.

Pero ni ese traspié la frenó. Prefirió invertir sus energías en seguir impulsando más acciones desde diferentes frentes a favor del planeta.

Tampoco sucumbe ante el sacrificio de estar semanas enteras lejos de su familia y ser una trotamundos infatigable por su ajustada agenda y viajes. Así entre finales de noviembre e inicios de diciembre estuvo en la COP 23 de Bonn. Luego trató de tomar un respiro en Barcelona y después por unos días en Quito. Su siguiente parada fue Estados Unidos y en estos días estuvo Chile.

En medio de ese ajetreo, es muy cercana a su familia, ahora en especial de sus nietos a quienes no deja de sorprenderles con algún detalle especial en momentos como sus cumpleaños.

Por todo eso, Vannesa Gutiérrez, su asistente ejecutiva personal, la ve como “una mujer sencilla y genuina, un ser humano de mucha calidad y calidez, sin apariencias a pesar de los tantos cargos y reconocimientos que ha recibido”.

Pablo Lloret, experto en conservación de las cuencas hídricas, la reconoce como esa persona que ha reinvindicado el papel de la mujer en la conservación, al ser una pionera en abanderar causas no solo de forma técnica y científica, sino generando políticas. “Es un referente en cualquier país del mundo. Pero, siempre con su calidez humana, nunca deja el saludo cordial y la sonrisa amable. Eso vale muchísimo”.

 

Una de las voces más influyentes

A Roque Sevilla le sobran argumentos para afirmar que Yolanda Kakabadse tiene más trascendencia que la mexicana Patricia Espinosa y la costarricense Christiana Figueres, secretaria ejecutiva y exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Es que la figura de esta ecuatoriana está relacionada no solo con cuestiones de cambio climático, sino con todo un abanico de temas de medioambiente, contaminación, biodiversidad, conservación, negociación y solución de conflictos.

Tiene los contactos, los argumentos y la facilidad de reunir gente con opiniones diferentes. Su don de gente, disciplina y su inteligencia, el imán para negociación y búsqueda de consenso.

Escucha atenta y responde con propuestas convincentes y una buena dosis de emotividad. De rato en rato, atiende con calidez y sonrisa espontánea el saludo de todos quienes pasan cerca.

Así la encontramos a Kakabadse, rodeada de expertos, activistas, empresarios y más, en una reunión espontánea en los pasillos de uno de los pabellones que cobijaba a una de la Cumbres Mundial sobre Cambio Climático en Cancún, México, en el 2010.

Siempre la buscan, unos para recibir su criterio sobre una propuesta y otros por su guía para avanzar hacia algún acuerdo.

Sencillez, carisma, perseverancia, visión, pasión y conocimiento. Esas son sus herramientas para ser reconocida como una reconocida conferencista, negociadora, gestora y monitora.

Esa su vocación para negociar y encontrar soluciones a conflictos surgió cuando, mientras terminaba la secundaria, intentó ser ingeniera mecánica. No pudo porque en aquella época esa posibilidad estaba vedada para las mujeres.

Le encantaba construir o tratar de componer equipos que se habían dañado en casa. Esa habilidad hoy la traslada hacia la gente en conflicto. Propone ideas y soluciones para que, en lugar de confrontación, inviertan sus energías en trabajar en equipo. “Lograrlo es algo maravilloso”.

Esa cualidad de negociadora y facilitadora la potenció al dirigir, entre 1993 y 2006, otra organización importante: Futuro Latinoamericano, especializada en conflictos ambientales.

VVIPS at the WWF 50th Anniversary Gala Celebrations 2011
En la Gala por los 50 años de la WWF, Yolanda Kakabadse aparece junto al arzobispo Desmond Tutu (izq.) y Luc Hoffmann, cofundador de esta ONG. Fue en Zurich, el 29 de abril del 2011.

Tutora de cientos de ambientalistas

Con esa generosidad que le caracteriza, también ha sido la mentora de generaciones de ambientalistas de Ecuador y otros países. Así lo afirman Tarcisio Granizo, ministro de Ambiente de Ecuador, y Luis Suárez, vicepresidente y director ejecutivo de Conservación Internacional Ecuador.

Granizo la califica, con énfasis, que “es la mamá de todos los ambientalistas. Tiene todas las herramientas que se necesitan para la gestión nacional y mundial”.

Le encanta orientar y conducir a jóvenes que está tratando de que hacer en su vida para que inviertan todo su potencia y energía en los temas ambientales. Cuando se empieza a conocer de temas ambientales, es un virus que nunca más se lo puede quitar.

Y eso le ocurrió a Luis  Suárez, quien confiesa con orgullo que Yolanda Kakabdse fue su mentora en los inicios de él como ambientalista.

 

Yolanda Kakabadse 7
A la Embajadora Natural de Ecuador le encanta orientar y conducir a los jóvenes hacia el campo del medioambiente. Considera que ellos son quienes tomarán las decisiones en un futuro inmediato.

Sabe que la gente es el principal actor de cambio, que “desde arriba se traza la cancha y los que juegan son los ciudadanos. Es más, los más jóvenes son los que tomarán las decisiones a futuro y deben garantizar cambios importantes desde lo local hacia lo global en busca de un medioambiente sano, seguridad alimentaria y de la vida misma”.

“Desde Fundación Natura apoyé a que unos 300 ecuatorianos abrieron sus horizontes e ilusionarse de trabajar por el medioambiente. Cualquier beca para cursos, maestrías o doctorados, en cualquier parte del mundo, la peleaba hasta que un ecuatoriano llegue allá”, Yolanda Kakabadse.

Convencida de “no hay que dejar de soñar y que lograremos salvar al Planeta”, tras dejar su cargo en WWF, enseguida emprendió nuevos objetivos e inició el fortalecimiento de nuevos campos con Fundación Latinoa.

Incursionará en el mundo de las finanzas para el desarrollo sostenible, al integrarse al B Team, creado para redefinir el papel de las empresas en temas sociales, ambientales y económicos.

Esta organización, cofundada por Richard Branson y Jochen Zeitz, pretende dar mayor énfasis a la conservación de los recursos terrestres, oceánicos y acuáticos. Así busca reducir los gases de efecto invernadero para limitar los efectos del cambio climático.

Su espíritu solidario se potenciará aún más al apoyar en Brasil a una fundación, mediante un panel asesor independiente, en la recuperación la cuenca hidrográfica del río Doce. Esta quedó devastada tras la rotura de los muros de contención de las presas Fundão y Santarém, en el 2015.

Con estas y otras acciones, Yolanda Kakabadse seguirá activa al máximo y haciendo escuchar su voz a favor de la Tierra y sus habitantes.

 

Portrait of Yolanda Kakabadse, WWF International President (Ecua
Desde enero del 2018, Yolanda Kakabadse asumió nuevos retos. Incursionará en el mundo de las finanzas para el desarrollo sostenible y trabajará en un proyecto de recuperación de la cuenca del río Doce de Brasil.  (Foto: WWF Ecuador)

Sus refugios, el contacto humano y la naturaleza

  • Galápagos tiene un significado especial. La primera vez que visitó, en 1966, le invadió un shock mental al darse cuenta que, pese a la arrogancia de creerse superior, el ser humano es una especie más. Le preocupa el incremento de turistas, “por más que se quiera justificar con controles, igual es un impacto. El juego político hace que Galápagos pague un precio tan alto: la calidad del sistema ecológico maravilloso”.
  • El Yasuní es un símbolo y su frustración personal. “No pudimos cumplir el sueño de lograr su preservación para siempre. Los intereses económicos a corto plazo de quienes gobernaban el país pudieron más. Es un símbolo por tratarse de uno de los ecosistemas más valiosos de planeta por su riqueza en biodiversidad.
  • El bosque húmedo tropical es el que más le atrae porque le inspira paz. Se lamenta que el Cuyabeno, por ejemplo, haya perdido mucho de hace 30 años atrás, donde todo era extraordinario.

Su familia, la mejor aliada

  • Sus padres, hijos, hermanos, primos y amigos son sus mejores aliados. Cada uno aportó con sus conocimientos para discutir y proponer ideas, pero sobre todo al sostenerla en momentos de mucha intensidad de trabajo.
  • Sus hijos, la mejor inversión de su vida. Alfonso e Ignacio, desde sus lugares (España y Ecuador) también se preocupan por importa la vida y su alrededor.
  • Admira a Nelson Mandela. Le conoció en persona durante el Congreso de Parques Nacionales de Durban en el 2003. Valora su visión, integridad y capacidad para no perder la cordura en medio de las crisis por la violencia, encierro y soledad que enfrentó
  • A Merry Robinson, expresidenta de Irlanda, la ve como una mujer extraordinaria, con claridad mental y capacidad para contribuir con ideas muy estratégicas. De Mercedes Sosa, resalta el don que tenía de brindar calidez.