Los comuneros insisten que a Quimsacocha, su fuente de agua, nadie le toca

IMG_5623
Unos 500 comuneros, campesinos, dirigentes y más llegaron a Quimsacocha para manifestar una vez más su rechazo a la megaminería. (Fotos: Jaime Plaza)

Azuay. Por donde se pise pajonales, musgos y líquenes, cuan esponja natural, dejan brotar agua. Mientras uno camina, se encuentra con ciénagas, ojos de agua y riachuelos que, al avanzar, va creciendo su caudal.

Así se caracterizan las hoyadas que se abren espacio entre las montañas, que de rato en rato se ocultan entre la espesa neblina. Esta es Quimsacocha, una de las principales fuentes naturales de agua para Cuenca y otras poblaciones. Está al costado sur del Parque Nacional Cajas.

Aquí se originan afluentes como El Chorro, Alumbre y Cristal, que irrigan la cuenca del Jubones, suroccidente de Azuay. 

Estos abastecen de agua para consumo de los habitantes del centro urbano del cantón Girón y los sectores aledaños, además de riego para cultivos y más proyectos productivos.

Allí también nace el Irquis o Tarqui, uno de los cuatro ríos cuencanos emblemáticos, que su paso nutre de líquido a poblados como la parroquia Tarqui, sur de Cuenca, y otros.

Esa una de las mayores razones que motivó a unos 500 campesinos, comuneros, dirigentes y más a subir hasta este sitio, a unos 3.200 metros sobre el nivel del mar.

A media mañana de este jueves 15 de febrero, acudieron para hacer escuchar sus reclamos al contralor general del Estado, Pablo Celi. Exigen la suspensión definitiva de las actividades mineras en la zona para evitar un grave impacto en una sus principales fuentes naturales de agua.

Aunque casi todos prefieren el anonimato por temor a las amenazas de gente relacionada con la minera, coinciden que desde que se hicieron los trabajos de exploración el paisaje ha sido alterado.

Segundo Lema se sumó desde el cantón Girón para defender este páramo. Recuerda que en esta zona había más ciénagas y vertientes de agua, pero “el mes pasado estuve aquí y vi tubería, cajones y más materiales. Ahora ya está dañada la madre tierra”.

Los comuneros que frecuenta la zona, sobre todo para cuidar su ganado, cuentan que Quimsacocha estaba llena de humedales o pantanos. Incluso para poder caminar, tenían  que usar botas u otro tipo de calzado.

Está caracterizado por humedales que emergen de entre los pajonales, líquenes, musgos y más. En la mañana, a momentos está soleado o de pronto se pierde en medio de una densa neblina, y de pronto cae un torrencial aguacero.

Algunos hombres y mujeres, con gestos de coraje, arrancaban los pajonales que han sido replantados en los sitios donde se hicieron las exploraciones. Abundan los hitos de cemento, como señal de donde se hicieron las perforaciones para extraer los testigos o muestras de tierra.

IMG_5621
Las mujeres comuneras y campesinas se empeñaron en mostrar al contralor Pablo Celi los hitos plantados tras la exploración minera

Celi llegó al lugar para conocer el lugar y reunirse con los diferentes actores. “El objetivo es tener los suficientes criterios iniciales para dar paso a una auditoría” a esta concesión minera. Anunció que igual hará con los proyectos mineros como Fruta del Norte y Mirador, en Zamora Chinchipe, y otros.

Yaku Pérez, presidente de la Confederación de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari), denunció que la minería también está causando un duro impacto social. Aquella comunidad unida ahora está resquebrajada.

Por un lado están los que rechazan la minería, sobre todo los demás mayor edad, aquellos que heredaron de sus padres y abuelos estas tierras.

A propósito, Pérez entregó al Contralor una escritura pública que data de 1891 y que 200 comuneros adquirieron lo que ahora es Quimsacocha.

En el otro frente, según el máximo dirigente de la Ecuarunari, “están los jóvenes a quienes la empresa minera trata de convencerles con falsas expectativas de oportunidades de trabajo”.

A viva voz, gritando consignas como “Viva el agua, abajo la minería”, los campesinos y comuneros demostraron su posición con firmeza. Aunque debo contarles que, siente absoluta desconfianza en los extraños y así nos miraban. Y esa actitud es muy entendible, pues temen la presencia de infiltrados por parte la minera y el riesgo de luego ser víctimas de amenazas y violencia.

IMG_5622
Pajonales, líquenes y helechos forman una esponja natural que retiene el agua en los páramos de Quimsacocha, en Azuay.