Rosario Ware es la abuelita shuar que le ‘desafía’ a una gigante minera en Ecuador

Rosario Wari Vale
Rosario Ware se niega a dejar sus tierras en el valle de Tundayme, al sur de Zamora Chinchipe. Por eso, ahora la consideran un símbolo de la resistencia antiminera. (Fotos: Jaime Plaza)

Zamora Chinchipe. s de 100 años. Esa edad es la que le calculan sus hijos y nietos. Ella es Rosario Ware, la más anciana del Centro Shuar Ijizam, y hoy la única mujer que se aferra a su territorio ancestral. Resiste o quizá ‘desafía’ la arremetida de una gigante minera en lo que antes eran sus tierras.

La habían desalojado cargándola en una camilla. En el 2014, junto con su familia, fue obligada a dejar su casa de pambil (una de las especies de palma amazónica) y madera, sus ajas (huertos) y su campo en el valle de Tundayme, sur de Zamora Chinchipe.

Igual como lo hicieron con centenares de familias en otras comunidades indígenas y de colonos, a las del Centro Ijizam las desplazaron y con tractores destruyeron las casas donde vivían.

Y así dejaron libre el paso a la minera Ecuacorriente (Ecsa) para que ejecute su megaproyecto Mirador.

A Rosario Ware la llevaron a refugiarse en una casa arrendada en el centro de El Pangui por María Isabel, una de sus siete hijos.

Pero la abuelita, como la tratan su familia y los comuneros, no se sintió bien en ese mundo tan extraño para ella. Tres intentos de volver a su terruño había hecho por cuenta propia, en uno de ellos hasta salió cargando sus sábanas, cobija y ropa. 

Hasta que, ante el riesgo de que sufra algún accidente o que se perdiera en sus intentos, sus nietas Alicia y Raquel Mashendo llegaron en una camioneta alquilada a dejarla donde la visitamos el sábado 3 de marzo. 

Pero ya no en Ijizam, porque ahora allá ya no se puede entrar. Todo esta resguardado con fuerte seguridad privada y se encuentra ocupado por un campamento, además de decenas de gigantes palas mecánicas que rasgan ese valle verde que antes era Mirador, en plena Cordillera del Cóndor.

Casa abuelita
Unos 150 metros más abajo de la casa donde ahora vive Rosario Ware, dos palas mecánicas movían piedras gigantes del lecho del río Kimi.

Ahora la abuelita Rosario vive en la otra ribera del río Kimi, unos tres kilómetros más al sur de Tundayme, el centro poblado más cercano. Allí, su hijo Mariano Mashento, de 64 años, se asentó hace unos 10 años, desde cuando era jornalero en una finca ganadera del sector. 

Él asegura que la casa y sus ajas están en un terreno que era del Ejército y que tampoco constaría en los linderos de lo adquirido por la minera. Que por eso, pese a que el 7 de enero del 2016 los visitó gente de Ecsa para advertirles que se vayan, no lo han desalojado. Aparte que ha recibido el apoyo de dirigentes y más personas. 

Cada 8 o 15 días, el hombre lleva a vender guineos y otros productos a Tundayme. Con ese dinero, compra sal, manteca y de vez en cuando arroz. A El Pangui suele irse cada tres meses para aprovisionarse de medicinas para dolores reumáticos y cólicos, además de ropa y botas.

Sin embargo, siempre camina con precaución ante el miedo de ser desalojado. No se olvida de cómo, en el 2014, les obligaron a salir y destruyeron sus casas. Igual como ocurrió con las viviendas, escuelas e iglesias de otras comunidades como San Marcos.

Policías, militares y personal de la minera usaron la fuerza y gas lacrimógeno para sacar  a los habitantes de la zona. Los dirigentes shuar denuncian tres líderes asesinados y al menos 70 procesados.

A José Tendetza lo encontraro muerto, con sus manos y pies atados flotando en el río Chuchumbletza, en Zamora Chinchipe, el 3 de diciembre del 2014.

Un año antes, el 7 de noviembre del 2013, Freddy Taish falleció en un operativo militar, que había empezado con una requisa de dragas en la comunidad de Campanak Ets. Antes, en el 2009, murió Bosco Wisuma en el puente sobre el río Upano (Macas), en una movilización que defendía el agua.

Hablando en su esencia más pura del shuar (lengua ancestral que heredó de sus antepasados), Rosario Ware se lamenta porque ahora todo está destruido donde antes vivía. Su nieta Alicia Mashendo hace de traductora.

Igual siente pena por la contaminación del río Kimi, donde antes incluso iban de pesca. En medio de un estruendo continuo y a unos 150 metros de ahora habita, dos grandes palas mecánicas arrancaban las piedras del lecho y las apilaban en la orilla derecha.

El manto verde empieza a desaparecer en Tundayme

Proyecto Mirador
El sábado 3 de marzo, volvimos ocho años después y pudimos constatar que el colchón verde desapareció del valle de Tundayme con la primera remoción de tierras. (Foto: Jaime Plaza)

Palas mecánicas, tractores y grandes volquetas están en un constante ir y venir. El gran manto verde que encontramos hace ocho años en la planicie de Tundayme, hoy empieza a ser borrado abrúptamente.

El sábado 3 de marzo, pudimos constatar que habían comenzado los primeros movimientos para la construcción de la mina en el Proyecto Mirador. Por ahora, en la gran planicie, la maquinaria pesada remueve la tierra para construir las piscinas de lavado del material que se extraerá.

En su página web, el Ministerio de Minería de Ecuador informa que será una extracción a cielo abierto (se hará un cráter gigante) Durante 27 años, se sacarán reservas de 2,96 millones de toneladas de cobre; 26,08 millones de onzas troy de plata; y 3,22 millones de onzas troy de oro.

Un poco más al sur, en Los Encuentros, cantón Yantzaza, está el otro megaproyecto: Fruta del Norte. Es una concesión de Lundin Gold (Aurelian Ecuador S.A.) y en 13 años, bajo el sistema de mina subterránea, prevé extraer 4,82 millones onzas troy de oro y 6,34 millones onzas troy de plata. Ahora está en la fase explotación, con la construcción de obras tempranas.

La presencia del proyecto Mirador también ha generado mayor presión de asentamientos humanos. Por ejemplo, el poblado Tundayme, a una hora y media en auto desde la capital provincial, ha crecido en número de casas y sobre todo abundan las mecánicas para el arreglo de volquetas.

El tránsito de vehiculos pesados, buses, camionetas y autos es intenso por carreteras asfaltadas y vías de lastre que conducen hacia el lugar. Pancartas escritas en español y en chino sobre medidas de seguridad y advertencias como ‘Propiedad Privada’ están a la vista.

Intentar acercarse a las instalaciones de la minera es una misión de ‘riesgo’. En puntos estratégicos hay guardias de seguridad privada en retenes o en vehículos. Apenas advierten la presencia de algún ‘extraño’, lo abordan de una forma intimidante, pues así lo hicieron con nosotros.

No obstante, igual es fácil observar las grandes estructuras y naves levantadas por la empresa minera en el costado norte del valle de Tundayme.

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Pancartas en español y en chino sobre medidas de seguridad y letreros con leyendas como ‘Propiedad Privada’ están a la vista. (Foto: Carlos Medina)

Un ejemplo de resistencia 

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Alimentándose con maito y yuca, su comida tradicional.

Sentada sobre su cama, la mujer shuar con agrado comía maito (pescado y palmito, envueltos en hoja de bijao y cocinados al vapor) y yuca. Ese bocado tradicional la brindaron sus familiares y comuneros que llegaron en el transcurso de la mañana. 

Unos y otros acudieron para expresar su respaldo a la abuelita Rosario. Pues ahora a ella la ven como “un ejemplo de lucha y resistencia”. Así lo expresó el prefecto de Zamora Chinchipe, Salvador Quishpe, quien acudió junto a familiares de la mujer, autoridades provinciales como la viceprefecta Karla Reátegui, dirigentes indígenas, comuneros y más personas.

En una minga comunitaria, jóvenes y adultos, hombres y mujeres adecentaron la entrada empinada desde un camino de lastre hacia la casa. Quishpe, con barreta en mano ayudó a abrir una suerte de gradas. Luego con un pico, limpió una acequia para que corra el agua lluvia.

Chicha y ayanpaco
En la minga, un grupo de mujeres y hombres preparó y brindó los tradicionales maito, ayampaco y chicha.
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Salvador Quishpe participó en la minga comunitaria para adecentar la entrada a la casa de Rosario Ware.
Mariano
Mariano Mashento, de 64 años e hijo de Rosario Ware, indica el sector donde antes estaba su comunidad.

A su edad, Rosario Ware insiste que nada la ahuyentará del valle donde ella creció y vio crecer a sus hijos y nietos. Aún más ahora que podrá vivir en su casa con características shuar, que la ayudaron a arreglar mediante la minga comunitaria del sábado 3 de marzo.

Allí, junto a su hijo Mariano Mashento, seguirá resistiendo con esa dignidad de mujer y ser humano ante el permanente riesgo de ser desalojada. El Estado ecuatoriano, las autoridades de Zamora Chinchipe, los dirigentes indígenas, los comuneros, su familia… todos estamos con una gran deuda pendiente ante ella.

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A Rosario Ware, hoy la miran como un ejemplo de resistencia. El sábado 3 de marzo, recibió la visita de sus familiares.

 

El Curaray, la ‘arteria’ mayor que conecta a los pueblos ancestrales con la selva amazónica

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Sorteando empalizadas y bancos de arena, los canoeros avanzan por los ríos Villano y Curaray rumbo a sus comunidades. (Fotos: Jaime Plaza)

Amazonía. El singular ‘ronquido’ del motor de los ‘peques peques’ se escucha cada vez más fuerte. Hasta que por una de las cientos de curvas del sinuoso río, aparace una canoa con sus tres ocupantes que va aguas abajo.

A lo largo de nuestro navegar por el Curaray nos encontramos con decenas de canoas en un ir y venir. A bordo van familias enteras, hombres y mujeres, niños, con sus pertenencias.

Estas, talladas de algún árbol gigante y grueso de la zona, son el casi único medio de transporte en las 14 comunidades del Territorio Ancestral Kichwa Kawsak Sacha, en la cuenca baja del Curaray, en la Amazonía ecuatoriana. 

Antes las impulsaban a remo y palanca (un palo largo de madera que lo sumergen hasta el fondo del río), ahora con motores de 13.5 (‘peques peques’), y los fuera de borda de 25 y 40 caballos de fuerza.

Al igual que Fausto Vargas, de 59 años y nativo de la comunidad Jesús Cocha, la mayoría ocupa para ir a sus chacras (cultivos de yuca, plátano, chonta, papa china…) o a pescar. Los niños lo hacen para acudir a clases en las escuelas distantes.

Para trasladarse de una comunidad a otra, una canoa es lo más práctico. Así lo hacen Ramón Inmunda y los 58 integrantes de su comunidad Macao. Desde allí les toma dos horas y media hasta Lorocachi, en territorio ancestral Kawsak Sacha (en la frontera amazónica entre Ecuador y Perú).

Para salir al Puyo y otras ciudades

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Paparawa es una suerte de puerto de embarque y desembarque para los habitantes de las comunidades de la cuenca alta del Curaray.

Las canoas son el medio hasta para salir al Puyo, la ciudad capital de Pastaza, tras navegar el Curaray y el Villano hasta por tres días.

Se recorre unos 200 km (distancia en línea recta) desde Lorocachi y se pasa por comunidades como San José de Curaray y otras hasta llegar a Paparawa, punto de embarque. Luego el traslado es por otras cuatro horas en camionetas de alquiler o algún bus interparroquial.

Navegan desde la madrugada o ni bien amanece hasta el atardecer. Improvisan un campamento en alguna playa (si no lleve) u otro sitio para descansar algo y recuperar energías. 

Vargas e Inmunda, por ejemplo, cuentan que ellos salen cada ocho o 15 días para llevar la cosecha de sus chacras y adquirir productos como arroz, azúcar, sal, aceite, fósforo… botas y ropa.

También viajan para realizar trámites o abastecerse de medicamentos para curarse de la gripe, fiebres, dolor de estómago y más (aunque prefieren curarse con las plantas que tienen a mano en la selva).

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Fausto Vargas indica hacia el horizonte donde queda su chacra.
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Al caer la tarde, los navegantes acampan en alguna playa.
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En su canoa, esta familia busca abastecerse de productos.
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Tener una canoa en la Amazonía es como ser dueño de un auto en la ciudad. 

Las avionetas y aviones pequeños, la otra opción

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Manuela Santi y la mayoría de habitantes aprovechan cada vuelo incluso para enviar sus encomiendas. El flete de avionetas privadas cuesta entre 630 y 740 dólares.

Un vuelo cada miércoles de los Quest Kodiak (foto) de Tame Amazonía es la otra alternativa que tiene la gente de Kawsak Sacha y otras zonas aledañas para salir o entrar desde la ciudad. 

Son aviones pequeños para 9 pasajeros, con un vuelo cada miércoles hasta Lorocachi. Se aprovecha la pista militar abierta hace más de 20 años y con 640 metros de largo.

Así como a Lorocachi, Tame Amazonía tiene vuelos a otras 33 pistas de Pastaza y Morona Santiago. El costo es de 15 dólares por cada pasajero adulto de la comunidad amazónica y 7,50 para niños y personas de la tercera edad.

También están las avionetas de compañías privadas que vuelan desde el aeropuerto de Shell Mera, en Pastaza. El flete de esta especie de taxi aéreo para cinco pasajero cuesta 740 dólares y para tres pasajeros, 630.

Pero se recurre más este servicio en caso de emergencia médica con pacientes graves por paludismo, picadura de serpiente y otras enfermedades.

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Los aviones pequeños Quest Kodiak de Tame Amazonía vuelan a Lorocachi y otras 33 pistas abiertas en comunidades de Pastaza y Morona Santiago. (Foto: TAME EP)

Los efectos del cambio climático 

El río Curaray es un sinuoso cordón umbilical que conecta sus vidas con la selva. Es una especie de artería mayor que les permite, en sus canoas, fluir de un lugar a otro en medio de ese gran gigante verde.

Los pueblos asentados en las riberas del Curaray, al igual que la mayoría de comunidades de la Amazonía, tienen al río como su principal vía para movilizarse.

Pero tres semanas sin llover en la zona hizo que sea muy complicado navegar por el afluente. El nivel de las aguas había bajado en más de dos metros.

Es consecuencia del cambio climático, admite Gabriel Guerra, de la Prefectura de Pastaza. Pues el clima ha variado mucho en la Amazonía.

Antes, entre noviembre y abril caían torrenciales aguaceros, lo recuerda Jonathan Grefa, de la comunidad Lorocachi.

“Los sabios contaban que llovía mucho todo el tiempo y que incluso el río se desbordaba en las partes bajas. Mucho más en la fiesta de San Juan, en junio, pero ahora pasa seco”.

Durante los ocho días de nuestra travesía por la cuenca del Curaray, entre el 4 y el 11 de febrero, tuvimos un cielo despejado de día y de noche.

Bajo esas condiciones climáticas, resulta toda una odisea tratar de avanzar por los afluentes. Se saben casi de memoria por dónde esquivar las empalizadas y la baja corriente, para no quedarse embancados en la arena.

Pero a tan bajo llega el caudal que existen tramos en que tienen que bajarse el motorista y los ocupantes a empujar la canoa. Incluso a ratos las pequeñas embarcaciones se quedan embancadas.

Los costos altos

El uso de las canoas es un servicio casi imprescindible, pero a la vez que demanda una alta inversión en adquirir el motor, la canoa y el combustible.

“Con la platita de la venta de verde y pescado (bagre) que atrapa en el río, la gente compra la gasolina para sus motores”, cuenta Jonathan Grefa. Con un galón de gasolina que cuesta 1,45 dólares, en los ‘peques peques’ se puede navegar hasta una hora.

Pero si tiene un motor fuera de borda, requiere comprar en 8 dólares un litro de aceite para ligar por cada 10 galones de gasolina. Esta cantidad de combustible alcanza para navegar unas dos horas y media.

La inversión más alta es en la compra del motor. El de 13.5 caballos de fuerza cuesta 1.400 dólares. Los dos 25 a 4.000 y el 40, más de 5.000 dólares. Grefa asegura que “eso significa al menos un año de ahorros y de trabajar en agricultura y pesca”.

Fernando Rodeneiro Shariana, profesor de la escuela unidocente de la comunidad Guacamaya, se decidió a invertir en un motor y canoa. En sus tiempos libres, él hace fletes para quienes buscan ingresar hacia alguna comunidad o salir a la ciudad, navegando por el Curaray.

Y a la canoa, los más hábiles la hacen de los gigantes y gruesos árboles de cedro, chuncho y witio. Las más largas llegan a medir hasta 14 metros y hasta 1,50 de ancho.  Adquirir una cuesta hasta 2.000 dólares, sobre todo por el esfuerzo que demanda.

A Fausto Vargas construir una le toma ocho días, tiempo que permanece, incluso pernocta, en el sitio donde encuentra el árbol ideal.

El proceso es laborioso desde encontrar la materia prima, labrarla y hasta ahumarla con hoja seca de palma real para que la canoa logre impermeabilidad. Pero sobre todo que sea resistente al uso permanente como único medio de transporte para la gente del Territorio Kichwa Kawsak Sacha, de la cuenca baja del Curaray y más sectores de la Amazonía ecuatoriana.

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La canoa es el medio de transporte para el traslado de familias enteras, como la de Ramón Inmunda, de una comunidad a otra.

La gente, las fuentes de agua, la selva y más, bajo amenaza por la voracidad de la minería

Fruta del Norte
El verdor predominante va cediendo paso a una gran remoción de tierras en el proyecto minero Mirador, en Tundayme. (Foto: Isabel Enrríquez)

Debate. Tres dirigentes shuar antimineros muertos, otros 70 procesados. Comunidades desalojadas de sus tierras. Ríos y fuentes de agua contaminados. Bosques y páramos, hábitat de cientos de especies endémicas de flora y fauna, deteriorados.

Es deprimente ver esa drástica transformación de aquel verde imponente de Cóndor Mirador (Zamora Chinchipe, sur de la Amazonía ecuatoriana), que conocí hace nueve años. Hoy lo están removiendo hasta sus entrañas mismas (solo miren la foto de arriba y eso que apenas es el comienzo).

Esas son las primeras huellas de los megaproyectos mineros que empiezan a expandirse en territorio ecuatoriano. A enero del 2018, alrededor del 15% del territorio ecuatoriano está concesionado o en vías de consecionarse para la exploración explotación minera.

Los habitantes de Tundayme, Nankints, San Carlos, San Marcos y otras comunidades de las provincias amazónicas de Zamora Chinchipe y Morona Santiago fueron despojados de sus tierras.

Por el proyecto minero Mirador, en mayo del 2014, borraron del mapa a la comunidad de San Marcos. Llegaron con maquinaria, custodiada por militares y policías, para destruir las humildes viviendas e incluso su iglesia y escuela. Además desalojaron a colonos y shuar que habitaban en la zona desde hace mucho tiempo.

Alrededor de 70 integrantes de la comunidad shuar Nankints, desalojados por el proyecto San Carlos Panantza, hoy están refugiados en el centro shuar Tiink, en el cantón Gualaquiza, Morona Santiago.

Quienes vivían en Tundayme se han visto obligados a desplazarse hacia Bomboiza, El Pangui e incluso algunos migraron a Cuenca.

En la zona de Íntag, norte de Imbabura, también han sido permanentes los conflictos por la minería. La mayoría de su población se resiste ya que, entre otros, causará severos daños a bosques con especies endémicas de plantas, aves, mamíferos, además de ríos y cascadas.

A Quimsacocha, uno de los seis humedales de los Andes de Ecuador y ubicado al suroccidente de Cuenca, también subieron pelotones de policías para tratar de dispersar a personas que acudieron a protestar por la exploración minera en la zona.

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Las comunidades campesinas de Cuenca se desplazaron hacia Quimsacocha, uno de los seis humedales de los Andes ecuatorianos, para rechazar la minería en el sector. (Foto: Lizardo Zhagui)

De todo se han valido para dar paso a que las empresas chinas exploren y exploten la riqueza mineral que guarda en sus entrañas la Cordillera del Cóndor, en el sur de la Amazonía ecuatoriana.

Pobre de aquel que se resista en defensa de sus tierras y Raúl Ankuash, joven líder shuar, lo ha vivido en persona. A viva voz da su testimonio que 70 de sus compañeros shuar están procesados penalmente y otros viven en zozobra ante el temor de una orden de captura en su contra.

Aún peor. José Tendetza, líder shuar, alzó su voz en rechazo. Pero días después, el 3 de diciembre del 2014, lo encontraron muerto, con sus manos y pies atados flotando en el río Chuchumbletza, en Zamora Chinchipe.

Antes, en el 2009, murió Bosco Wisuma en el puente sobre el río Upano (Macas), durante una movilización en defensa por el agua. El 7 de noviembre del 2013, Freddy Taish falleció durante un operativo militar, que había empezado con una requisa de dragas en la comunidad de Campanak Ets.

La sentencia de William Sacher, autor del libro ‘Ofensiva megaminera de China en los Andes’ (publicado en noviembre del 2017), es que “aún ni un gramo de metal se ha extraído mediante estos procesos, pero ya hay ese conjunto de impactos sociales, ambientales y más”.

A lo que Gloria Chicaiza, de la organización Acción Ecológica, suma la conflictividad social, ruptura del tejido comunitario, violación a derechos de la naturaleza y a la consulta con las comunidades.

En el proyecto Mirador, mientras levantan la infraestructura han removido montañas. Es por eso que las aguas del río Tundayme presentan un color café, porque arrastran lodo de sedimentación. Incluso hay denuncias sobre que la gente de la zona presenta problemas de salud como intestinales y alergias en la piel.

Luis Sánchez, presidente de la Comunidad Amazónica de Acción Social Cordillera del Cóndor Mirador, se lamenta por el altísimo costo social y ambiental que ha provocado el proyecto minero en la zona. Allí existen 227 fuentes de agua y una reserva de bosque biodiverso.

Las 32 familias  de Tundayme, afectadas por un desalojo agresivo, hoy no tienen dónde vivir y algunos subsistiendo de un jornal.  “Estamos viviendo hacinados en casas de otras familias. Incluso ha ocurrido una ruptura del tejido social de la familia, sobre todo por disgustos entre padres,  hijos y más familiares”.

Otro efecto lamentable es que los ríos Tundayme, Wawaime y Kim (afluentes del río Zamora y a su vez al Santiago)  están contaminados con aceites de maquinarias y otras sustancias. Además, empiezan a disminuirse sus caudales por la devastación en la Cordillera del Cóndor y apertura de caminos.

El bosque está totalmente devastado. Los animales han desaparecido y puesto en riesgo alimentación de  la gente porque ya pesca y ganadería.

En la zona, junto al campamento en San Marcos, sufren inundaciones y daños en  la producción y las casas por los deslaves que han bajado desde la parte alta. Esto estarían ocurriendo por el movimiento de tierras en la cordillera. Hay inestabilidad en los taludes por cortes de las laderas, sumadas las lluvias torrenciales.

Sánchez denuncia el incumplimiento del Gobierno al Mandato Minero y a un Informe de la Contraloría, además de leyes internacionales, como pedir el consentimiento del pueblo mediante una consulta ambiental.

 

El 15% del territorio en manos de las mineras

A enero del 2018, más de tres millones de hectáreas del territorio ecuatoriano están concesionadas para la minería. “Un festín minero y una hemorragia de concesiones”, es la sentencia de Gloria Chicaiza, de la organización Acción Ecológica.

Lo gravísimo -nos advierte la activista antiminera- es que un millón de hectáreas está en territorios indígenas. El otro millón sobre bosques protectores y un millón más de hectáreas involucra a fuentes de agua, tierras cultivables e incluso zonas pobladas.

Datos minería

Hasta el momento son 27 megaproyectos en diferentes fases es el registro de William Sacher, autor del libro ‘Ofensiva megaminera china en los Andes’, publicado en noviembre del 2017.

Este gigantismo minero está, por ahora, representado al máximo por los proyectos Mirador y Fruta del Norte, ambos en la amazónica Zamora Chinchipe. El primero está muy próximo a entrar al proceso de explotación.

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Fuente: William Sacher

El Ministerio de Minas del Ecuador habla de Proyectos Mineros Estratégicos. En estos, además Mirador y Fruta del Norte, incluye al San Carlos Panantza, Río Blanco y Loma Larga.

 

Lo que se viene es peor

El mayor temor está sobre los megaproyectos mineros. Pues estos se caracterizan por cráteres enormes como el del Mirador, que tendrá entre 1,2 y 1,5 km de diámetro. La explotación de oro, plata y cobre será a cielo abierto.

Los potenciales impactos ambientales, ya que de estos dos proyectos mineros irán a los lechos de quebradas y ríos residuos de productos químicos tóxicos.

Del proyecto Mirador, de 150 km de longitud, se removerán 145 millones de toneladas métricas de escombros. Estos serán depositados en dos espacios, conocidos como escombreras y relaveras, de 216 km2. (Les invito a mirar el video de la Comunidad Indígena Cascomi,  elaborado con el apoyo de organizaciones activistas).

Al tratarse de una zona donde llueve mucho, los materiales sulfurosos o ácidos de las rocas de desechos serán arrastrados. Así, con altas concentraciones de metales, se contaminarían las aguas subterráneas y superficiales, que avanzarán hacia los afluentes del gran río Amazonas.

 

Una pregunta del Referendo sin mayor pertinencia

PREGUNTA 5

¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que se prohíba sin excepción la minería metálica en todas sus etapas, en áreas protegidas, zonas intangibles y centros urbanos, de conformidad con lo establecido en el Anexo 5?

La pregunta no resuelve nada y es muy ambigua. Más bien, si ganara el No, quedaría a potestad de las empresas mineras la explotación en áreas protegidas y hasta en zonas intangibles. Ese es el temor de quienes cuestionan la minería, sobre todo a gran escala.

Para William Sacher, esta es una pregunta sin mayor pertinencia. “Es una suerte de pretexto para seguir con otros tipos de agendas en peleas políticas de tipo doméstico. En todo caso, el Sí es menos peor que el No, aunque igual después el Gobierno y el sector minero podrían decir que ya han consultado con la población”.

Gloria Chicaiza se lamenta que no se haya planteado una pregunta fundamental como aquella de “si queremos o no la minería” o que se pregunte que “si queremos que otros ecosistemas y áreas protegidas comunitarias o en poderes locales sean libres de minería”.

Yaku Pérez, presidente de la Ecuarunari y de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (Caoi), trata de ser optimista ante la Pregunta 5. “Es importante, pero no es suficiente. Va ayudar a proteger un 3%. Para comenzar está bien que se prohíba la minería metálica en zonas intangibles, áreas protegidas y zonas urbanas”.

Pero enseguida le surge una gran pregunta. “Qué pasa con la minería en páramos, humedales y más fuentes de agua. Si en serio queremos proteger a la población y a todo ser vivo es imperativo proteger estas fábricas naturales del agua”.

El dirigente de la Ecuarunari ve importante esta pregunta como un reconocimiento a la lucha por la defensa del agua. “Antes todos nos miraban como unos locos cuando, hace una década, era un tema marginal la lucha por el agua. Pero se ha posesionado tanto que incluso dos de las siete preguntas de la Consulta Popular tienen que ver con el medioambiente. Eso es un avance cualitativo sin precedentes”.

Agua vs
Las comunidades campesinas e indígenas de Ecuador seguirán defendiendo las fuentes naturales de agua frente a los megaproyectos mineros. (Foto: Lizardo Zhagui)

Yolanda Kakabadse es la voz infatigable a favor de la Tierra y los seres vivos

WWF Annual Conference, St Gallen, Switzerland
Yolanda Kakabadse fue la presidenta de WWF Internacional durante los últimos ocho años. (Foto WWF)

PERSONAJE. Ella, cuan psicóloga educativa, estaba concentrada en atender a un grupo de niños en un patio a la hora del recreo. Ni se había percatado que, desde una ventana del edificio de a lado, alguien la miraba y planeaba hacerle una propuesta que marcaría su vida al máximo.

Dejar su profesión inicial para ponerse al frente de una de las primeras organizaciones ambientalistas de Ecuador. Allá por 1979, Yolanda Kakabadse Navarro asumía el reto de administrar Fundación Natura, como directora ejecutiva y años más tarde como presidenta del Directorio.

En ese entonces, Roque Sevilla, un empresario de filosofía ambientalista, tuvo el acierto en confiar que su amiga de siempre era la persona idónea para esa responsabilidad.

Hoy, a sus 67 años, es la embajadora natural de Ecuador y una de las líderes más influyentes a escala mundial en su campo. Es esa voz infatigable y práctica a favor del Planeta y de los seres vivos.

Su conexión con la naturaleza se dio en el seno familiar, aún siendo niña. Sus padres, Dimitri Kakabadse y Maximina Navarro, le enseñaron el valor de los recursos naturales, ecosistemas y la gente. Además, a que se concientice sobre los impactos ambientales del ser humano sobre los ríos, lagos, bosques, aves, animales…

Pero sobre todo le inculcaron avanzar del discurso a la práctica. Así, por ejemplo, para garantizar que sus nietos se nutran con productos sanos, ambos chacareros convencidos, decidieron criar gallinas, chanchos y vacas. Sembraron aguacates, limones, lechugas, tomates… en su terreno en Tumbaco, a donde se llegada por un camino empedrado desde Quito.

Casi todos los fines de semana, viajaron a distintos lugares del país. “Quizá fui la primera niña de mi colegio que llegaba cada lunes a contar de nuestras aventuras en el Tena y otros sitios de la Amazonía, toda una maravilla que me sacudía”.

Psicóloga educativa, título que lo obtuvo en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Pero desde 1978 su vida está centrada en el mundo ambientalista. Hoy, esta ecuatoriana es una de las voces más influyentes del planeta.

Años más tarde, en 1978, fue protagonista de un hecho histórico: ser confundadora de Fundación Natura. A la par asumió un singular voluntariado. Durante dos tardes a la semana, escribía cartas a organizaciones “rarísimas como la WWF o la UICN, de las que conocía siglas nada más”.

Les contaba que habían creado una organización ambientalista. Les pedía que ayuden con publicaciones, documentos y contactos para descubrir cómo armar una agenda sobre medioambiente en Ecuador.

Roque Sevilla sabía de las fortalezas de su amiga, a quien la conoce desde cuando tenían 4 y 3 años de edad. La prueba convincente de esta amistad duradera es una foto a blanco y negro, que él la conserva y donde aparecen los dos junto a otros 70 niños.

Y. Kakabadse y R. Sevilla
Yolanda Kakabadse (2da. desde la izq. en la 4ta. fila) y Roque Sevilla (el niño que se cubre con una piel). Un agasajo navideño del Club Femenino de Cultura, en el Teatro Sucre de Quito, en diciembre de 1953. (Foto: Cortesía Roque Sevilla)

El impulso necesario, ella lo encontró en su pasión y disciplina, en comunión con aquella preocupación que la embargó tras oír a los especialistas. Estos advertían el riesgo de que estén contaminados con agroquímicos el tomate de mesa, las verduras, la leche y más con que alimentaba a su familia.

“Ese miedo me movilizó”. Hizo que incluso su primer proyecto en Fundación Natura sea ‘El Perfil Ambiental del Ecuador’. Los técnicos y científicos, tras sus análisis y estudios, determinaron que los productos presentaban índices altísimos de químicos.

Todo fue revelador. Mediante datos certeros, se evidenció la contaminación de los ríos, la situación de las especies, con qué legislación e instituciones contaba el país. Este documento se convirtió en una suerte de Biblia para los ambientalistas de Ecuador.

A ella le permitió entender los problemas y decidir que había que educar y concienciar. No solo quedarse en la crítica, sino hablar con hechos y bien documentada ante autoridades, actores, ministerios y más instituciones.

 

Su huella se marcó profundo 

Roberto Troya- Yolanda Kakabadse- Hugo Arnal © WWF Ecuador
Junto a Roberto Troya y Hugo Arnal en WWF Ecuador. (Foto: WWF)

Es la única persona que ha estado al frente de las organizaciones ambientales más grandes del planeta: la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

A esta última la presidió durante ocho años y, en diciembre pasado, pasó la posta de la Presidencia de la Junta Internacional a Pavan Sukhdev, considerado el gurú de la economía sostenible.

Una faceta especial la trazó como ministra de Ambiente de Ecuador entre 1998 y 2000. “Ser parte de un gobierno fue una etapa maravillosa de mi vida. Hacer política pública desde adentro y desde afuera es una oportunidad que uno no debe dejarla pasar”.

“Desde que empecé en Fundación Natura y hasta ahora mi interés es influenciar en las políticas, ya sea porque no existen o porque hay que cambiarlas”.

A su administración pública se debe la declaratoria, en 1999, de la Zona Intangible en el Parque Nacional Yasuní, noreste de la Amazonía. Se trata de un espacio que debería estar libre de toda actividad extractiva para tratar de proteger a los pueblos indígenas aislados.

Y si a sus fortalezas nos referimos, debemos contar que es experta en grandes eventos como cumbres mundiales de cambio climático y otros. Esa virtud motivó a que, en 1990, Naciones Unidas la llame a ser parte de la organización de la Cumbre Mundial de la Tierra, que se desarrolló dos años más tarde en Río de Janeiro, Brasil.

Confiaron en que ella garantizaría la participación de la población civil. Su voz fue escuchada por pueblos indígenas, gremios y movimientos juveniles, que asistieron a la cita junto a mandatarios de 172 países.

Entre el 2008 y 2011 también se desempeñó como jefe de Iniciativa de Economía Verde del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Así logró roce con los actores más importantes del mundo. En tres décadas de ejercicio, maduró de manera natural esa habilidad de entablar relaciones públicas y políticas del más alto nivel.

Consolidó una imagen de credibilidad y prestigio con base en sus principios éticos y trabajo honesto. Eso es lo que resalta Daniel Ortega, exministro de Ambiente de Ecuador. Ella adiciona su estrategia de “hablar siempre con datos y de no excluir a nadie, de integrar esfuerzos y maximizar los recursos para que el impacto sea más grande”.

Aquí surge oportuna la reflexión de Inés Manzano, empresaria y especialista en derecho ambiental. “Su único bemol es que en sus criterios, los empresarios deben ocupar una de las aristas importantes. No es que acepte todo lo que ellos digan, pero sí entender que son factores claves como aliados para cambiar las cosas e impulsar el desarrollo sostenible a escala local y mundial”.

Más allá de eso, Manzano aplaude la gestión de Yolanda Kakabadse, “porque no se quedó en una simple retórica sino que entrega un verdadero legado para el país”.

Pues, ella no dudó en exponer su credibilidad a favor de la Iniciativa Yasuní ITT, que busca evitar la explotación petrolera en uno de los últimos rincones que quedaba libre en este Parque Natural de la Amazonía ecuatoriana.

Su sola presencia como integrante del equipo que impulsó la Iniciativa ITT generó confianza y garantía de seriedad. Logró que 16 jefes de Estado confirmen su asistencia a la firma del acuerdo del fideicomiso por parte de Naciones Unidas, el 16 de diciembre del 2009 en la Cumbre de Copenague, Dinamarca.

Mas dos días antes, el entonces presidente Rafael Correa decidió que no se firme y echó a perder los compromisos de Alemania, Francia, España, Suecia, Bélgica e Italia. Estos iban dar a Ecuador 1.670 millones de dólares por dejar bajo tierra el crudo del bloque ITT.

Pero ni ese traspié la frenó. Prefirió invertir sus energías en seguir impulsando más acciones desde diferentes frentes a favor del planeta.

Tampoco sucumbe ante el sacrificio de estar semanas enteras lejos de su familia y ser una trotamundos infatigable por su ajustada agenda y viajes. Así entre finales de noviembre e inicios de diciembre estuvo en la COP 23 de Bonn. Luego trató de tomar un respiro en Barcelona y después por unos días en Quito. Su siguiente parada fue Estados Unidos y en estos días estuvo Chile.

En medio de ese ajetreo, es muy cercana a su familia, ahora en especial de sus nietos a quienes no deja de sorprenderles con algún detalle especial en momentos como sus cumpleaños.

Por todo eso, Vannesa Gutiérrez, su asistente ejecutiva personal, la ve como “una mujer sencilla y genuina, un ser humano de mucha calidad y calidez, sin apariencias a pesar de los tantos cargos y reconocimientos que ha recibido”.

Pablo Lloret, experto en conservación de las cuencas hídricas, la reconoce como esa persona que ha reinvindicado el papel de la mujer en la conservación, al ser una pionera en abanderar causas no solo de forma técnica y científica, sino generando políticas. “Es un referente en cualquier país del mundo. Pero, siempre con su calidez humana, nunca deja el saludo cordial y la sonrisa amable. Eso vale muchísimo”.

 

Una de las voces más influyentes

A Roque Sevilla le sobran argumentos para afirmar que Yolanda Kakabadse tiene más trascendencia que la mexicana Patricia Espinosa y la costarricense Christiana Figueres, secretaria ejecutiva y exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Es que la figura de esta ecuatoriana está relacionada no solo con cuestiones de cambio climático, sino con todo un abanico de temas de medioambiente, contaminación, biodiversidad, conservación, negociación y solución de conflictos.

Tiene los contactos, los argumentos y la facilidad de reunir gente con opiniones diferentes. Su don de gente, disciplina y su inteligencia, el imán para negociación y búsqueda de consenso.

Escucha atenta y responde con propuestas convincentes y una buena dosis de emotividad. De rato en rato, atiende con calidez y sonrisa espontánea el saludo de todos quienes pasan cerca.

Así la encontramos a Kakabadse, rodeada de expertos, activistas, empresarios y más, en una reunión espontánea en los pasillos de uno de los pabellones que cobijaba a una de la Cumbres Mundial sobre Cambio Climático en Cancún, México, en el 2010.

Siempre la buscan, unos para recibir su criterio sobre una propuesta y otros por su guía para avanzar hacia algún acuerdo.

Sencillez, carisma, perseverancia, visión, pasión y conocimiento. Esas son sus herramientas para ser reconocida como una reconocida conferencista, negociadora, gestora y monitora.

Esa su vocación para negociar y encontrar soluciones a conflictos surgió cuando, mientras terminaba la secundaria, intentó ser ingeniera mecánica. No pudo porque en aquella época esa posibilidad estaba vedada para las mujeres.

Le encantaba construir o tratar de componer equipos que se habían dañado en casa. Esa habilidad hoy la traslada hacia la gente en conflicto. Propone ideas y soluciones para que, en lugar de confrontación, inviertan sus energías en trabajar en equipo. “Lograrlo es algo maravilloso”.

Esa cualidad de negociadora y facilitadora la potenció al dirigir, entre 1993 y 2006, otra organización importante: Futuro Latinoamericano, especializada en conflictos ambientales.

VVIPS at the WWF 50th Anniversary Gala Celebrations 2011
En la Gala por los 50 años de la WWF, Yolanda Kakabadse aparece junto al arzobispo Desmond Tutu (izq.) y Luc Hoffmann, cofundador de esta ONG. Fue en Zurich, el 29 de abril del 2011.

Tutora de cientos de ambientalistas

Con esa generosidad que le caracteriza, también ha sido la mentora de generaciones de ambientalistas de Ecuador y otros países. Así lo afirman Tarcisio Granizo, ministro de Ambiente de Ecuador, y Luis Suárez, vicepresidente y director ejecutivo de Conservación Internacional Ecuador.

Granizo la califica, con énfasis, que “es la mamá de todos los ambientalistas. Tiene todas las herramientas que se necesitan para la gestión nacional y mundial”.

Le encanta orientar y conducir a jóvenes que está tratando de que hacer en su vida para que inviertan todo su potencia y energía en los temas ambientales. Cuando se empieza a conocer de temas ambientales, es un virus que nunca más se lo puede quitar.

Y eso le ocurrió a Luis  Suárez, quien confiesa con orgullo que Yolanda Kakabdse fue su mentora en los inicios de él como ambientalista.

 

Yolanda Kakabadse 7
A la Embajadora Natural de Ecuador le encanta orientar y conducir a los jóvenes hacia el campo del medioambiente. Considera que ellos son quienes tomarán las decisiones en un futuro inmediato.

Sabe que la gente es el principal actor de cambio, que “desde arriba se traza la cancha y los que juegan son los ciudadanos. Es más, los más jóvenes son los que tomarán las decisiones a futuro y deben garantizar cambios importantes desde lo local hacia lo global en busca de un medioambiente sano, seguridad alimentaria y de la vida misma”.

“Desde Fundación Natura apoyé a que unos 300 ecuatorianos abrieron sus horizontes e ilusionarse de trabajar por el medioambiente. Cualquier beca para cursos, maestrías o doctorados, en cualquier parte del mundo, la peleaba hasta que un ecuatoriano llegue allá”, Yolanda Kakabadse.

Convencida de “no hay que dejar de soñar y que lograremos salvar al Planeta”, tras dejar su cargo en WWF, enseguida emprendió nuevos objetivos e inició el fortalecimiento de nuevos campos con Fundación Latinoa.

Incursionará en el mundo de las finanzas para el desarrollo sostenible, al integrarse al B Team, creado para redefinir el papel de las empresas en temas sociales, ambientales y económicos.

Esta organización, cofundada por Richard Branson y Jochen Zeitz, pretende dar mayor énfasis a la conservación de los recursos terrestres, oceánicos y acuáticos. Así busca reducir los gases de efecto invernadero para limitar los efectos del cambio climático.

Su espíritu solidario se potenciará aún más al apoyar en Brasil a una fundación, mediante un panel asesor independiente, en la recuperación la cuenca hidrográfica del río Doce. Esta quedó devastada tras la rotura de los muros de contención de las presas Fundão y Santarém, en el 2015.

Con estas y otras acciones, Yolanda Kakabadse seguirá activa al máximo y haciendo escuchar su voz a favor de la Tierra y sus habitantes.

 

Portrait of Yolanda Kakabadse, WWF International President (Ecua
Desde enero del 2018, Yolanda Kakabadse asumió nuevos retos. Incursionará en el mundo de las finanzas para el desarrollo sostenible y trabajará en un proyecto de recuperación de la cuenca del río Doce de Brasil.  (Foto: WWF Ecuador)

Sus refugios, el contacto humano y la naturaleza

  • Galápagos tiene un significado especial. La primera vez que visitó, en 1966, le invadió un shock mental al darse cuenta que, pese a la arrogancia de creerse superior, el ser humano es una especie más. Le preocupa el incremento de turistas, “por más que se quiera justificar con controles, igual es un impacto. El juego político hace que Galápagos pague un precio tan alto: la calidad del sistema ecológico maravilloso”.
  • El Yasuní es un símbolo y su frustración personal. “No pudimos cumplir el sueño de lograr su preservación para siempre. Los intereses económicos a corto plazo de quienes gobernaban el país pudieron más. Es un símbolo por tratarse de uno de los ecosistemas más valiosos de planeta por su riqueza en biodiversidad.
  • El bosque húmedo tropical es el que más le atrae porque le inspira paz. Se lamenta que el Cuyabeno, por ejemplo, haya perdido mucho de hace 30 años atrás, donde todo era extraordinario.

Su familia, la mejor aliada

  • Sus padres, hijos, hermanos, primos y amigos son sus mejores aliados. Cada uno aportó con sus conocimientos para discutir y proponer ideas, pero sobre todo al sostenerla en momentos de mucha intensidad de trabajo.
  • Sus hijos, la mejor inversión de su vida. Alfonso e Ignacio, desde sus lugares (España y Ecuador) también se preocupan por importa la vida y su alrededor.
  • Admira a Nelson Mandela. Le conoció en persona durante el Congreso de Parques Nacionales de Durban en el 2003. Valora su visión, integridad y capacidad para no perder la cordura en medio de las crisis por la violencia, encierro y soledad que enfrentó
  • A Merry Robinson, expresidenta de Irlanda, la ve como una mujer extraordinaria, con claridad mental y capacidad para contribuir con ideas muy estratégicas. De Mercedes Sosa, resalta el don que tenía de brindar calidez.

 

Galápagos tiene un aeropuerto que se lleva muy bien con el medioambiente

Aeropuerto Baltra
Un parque eólico de tres aerogeneradores (der.) y paneles solares generan la energía eléctrica que se utiliza en esta terminal aérea del aeropuerto Seymour. (Foto: Ecogal) 

Genera energía eléctrica con sus propios paneles solares y parque eólico. Utiliza vehículos eléctricos en la operación diaria, planta de tratamiento de aguas residuales, buena gestión de residuos y monitoreo constante de las especies.

Esas y otras acciones constituyen su principal estrategia para reducir los impactos en el aire, suelo, agua, flora y fauna de Galápagos.

Y ese es el mérito del aeropuerto Seymour de Baltra para convertirse en uno de los primeros de Latinoamérica y El Caribe en recibir la certificación carbono neutro. Lo alcanzó el 18 de diciembre del 2017.

Constituye la entrada principal a las islas Galápagos, declaradas Parque Nacional (uno de los más importante de Ecuador) en 1959 y Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1978. Cada día recibe un promedio 1.200 pasajeros en seis vuelos diarios. En fin de semana se incrementan en 20%.

La certificación carbono neutro es un reconocimiento a los esfuerzos por reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) o gases que afectan al medioambiente. Lo recibió del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés), a través del programa Airport Carbon Acreditation.

Para lograrlo se inició el proceso en el 2014 y “convencidos de que podíamos llegar a ser carbono neutro”, lo asegura Jorge Rosillo, gerente general del Aeropuerto Ecológico de Galápagos. “Ser carbono neutro es una característica que ayuda a cada ser viviente y al planeta mismo”.

Los beneficios palpables están en la reducción de un 25% de ahorros económicos en el gasto de combustible y energía eléctrica al crear una cultura de ahorro y optimización de recursos. Esta se extiende al uso del agua e incluso los materiales, bajo una administración austera.

Ahora esta experiencia de Galápagos busca generar el interés en otros sobre ser cuidadosos y responsables, en especial la filosofía de que se puede ofrecer un servicio de calidad mientras se protege el medioambiente y el respeto a la naturaleza.

 

Los cuatro pilares 

  • Reducir el impacto sobre el aire al generar energía renovable mediante sus propios paneles solares y el parque eólico. Esta alimenta toda la terminal y el funcionamiento de la planta de tratamiento de aguas residuales.  Además adquirió vehículos eléctricos para las operaciones diarias.
  • Reducir el impacto sobre el suelo con una buena gestión de residuos. Los residuos peligrosos (aceites, llantas, pilas, baterías), que se generan en el aeropuerto, se almacenan y entregan a algún Gestor Ambiental o a la autoridad competente.
  • Reducir el impacto en el agua con una planta de tratamiento de aguas residuales. Se aprovecha el 100% del líquido para el riego de plantas en su propio vivero.  Se hacen análisis y estudios de las condiciones para el uso del agua para cada tipo de evento.
  • Reducir el impacto en la flora y fauna mediante un Estudio de Impacto Ambiental. En este se consideran todas las necesidades de protección de la flora y fauna del lugar. Junto con la Dirección del Parque Nacional Galápagos se impulsan monitoreos constantes en Baltra para la preservación de las especies.

 

Rosillo nos cuenta que toda esta estrategia es administrada por el sistema de gestión ambiental del Aeropuerto Ecológico de Galápagos. Se basado en la norma ISO 14001:2015 que incluye la estructura organizativa, planificación de actividades, responsabilidades, prácticas, procesos y procedimientos.

También incluye los recursos para desarrollar, implantar, ejecutar, revisar y mantener al día los compromisos en materia de protección ambiental. “Es un compromiso de cumplimiento permanente”.

Aeropuerto Baltra 3
El aeropuerto Seymour es administrado por Ecogal, una empresa de Corporación América, de capitales argentinos y que opera más de 50 aeropuertos en el mundo. (Foto: Julián Zambrano)

El proceso de acreditación

Para alcanzar la certificación carbono neutro, este aeropuerto de Galápagos pasó cuatro niveles. Cada uno de ellos tienen sus objetivos puntuales.

El nivel 1 o ‘Mapping’ (Diagnóstico) en el 2015.  Nivel 2 o ‘Reducing’ (reducción), 2016.  Nivel 3 u ‘Optimización’, 2017 y Nivel 3 o ‘Neutralidad’, 2017.

Práctica 1. Se mide la huella de carbono del aeropuerto. Ese decir, se determina cuánto carbono emite cada año y cuáles son las fuentes de emisión. Esto permite planificar la optimización de recursos y reducir estas emisiones, todo garantizado por la norma ISO14064 y los requisitos de acreditación.

Práctica 2. Se demuestra la existencia de una política de ahorro de energía y por ende baja en carbono, controlando el consumo de combustible y energía.

Práctica 3. Es importante capacitar sobre las emisiones de CO2 al personal y a toda la comunidad aeroportuaria, incluso a quienes no están vinculados directamente a Ecogal, como aerolíneas, proveedores y más.

Práctica 4. Las emisiones que igual se generan producto de la actividad (toda actividad del ser humano genera CO2, no hay forma de no emitirlas) deben de ser ‘devueltas’ al planeta en oxígeno. Se debe compensar al Planeta mediante apoyo económico a otras iniciativas tendientes a la reducción de carbono  y que genera la misma cantidad de oxígeno que el CO2 que aún se exige. Así se llega matemáticamente a la operación de CERO.

En el 2009, la asamblea anual del ACI Europa lanzó el programa Airport Carbon Accreditation. Este permite evaluar y reconocer los esfuerzos de los aeropuertos participantes para gestionar y reducir sus emisiones de CO2.

 

(Más sobre los niveles en: http://www.airportcarbonaccreditation.org/airport/4-levels-of-accreditation)

 

Aeropuerto Ecológico en un Patrimonio de la Humanidad

 

En el 2012 se construyó en Galápagos el primer aeropuerto ecológico y sostenible del mundo.

La certificación fue  concedida por su diseño y construcción adaptados al entorno vulnerable de Galápagos. Esto se refleja en una nueva terminal que optimiza el uso de energía, iluminación natural y consumo de agua.

Está ubicada estratégicamente para aprovechar la luz solar y la brisa marina. Además, en la utilización de materiales ecológicos y reutilizados. Para declararlo ecológico se consideró:

  • El uso de energía renovable en un 100%. Esta proviene de paneles fotovoltaicos y energía eólica.
  • La recuperación de áreas afectadas y la reforestación de flora endémica.
  • La iluminación y ventilación natural adecuada en todos los espacios.
  • La reducción del consumo de agua, tratamiento y reutilización de aguas. La terminal cuenta con su propia planta desalinizadora.
  • La reutilización de más del 80% de material del antiguo aeropuerto.
  • La estructura de la terminal está sostenida por tuberías de conducción de petróleo que fueron traídas de la Amazonia ecuatoriana.
  • La utilización de materiales certificados como  responsables con el medioambiente y el uso de materiales naturales locales.

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En la construcción de la terminal aérea se usaron materiales certificados ambientalmente. Su estructura está sostenida por tubería de conducción de petróleo reciclada en la Amazonía.

 

 

Murciélagos de Galápagos en el radar de expertos de Ecuador, EE.UU. y Nueva Zelanda

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Valiéndose de redes de mano y de niebla, los científicos atraparon a los murciélagos para estudiarlos. (Fotos y vídeo: Dirección del PNG)

Dos especies de murciélagos de Galápagos son el centro de la atención de un equipo científico.  Buscan conocer su biología, estado de salud y entender su distribución en los ecosistemas del archipiélago de Ecuador.

Desde septiembre pasado, en esta misión están científicos de las universidades de Texas A&M Corpus Christi (Estados Unidos), Auckland y Massey (Nueva Zelanda) y los guardaparques de la Dirección del Parque Nacional Galápagos (PNG).

Luis Ortiz-Catedral, experto que lidera el proyecto, destaca la importancia de estos mamíferos en la salud de los ecosistemas. “Mantienen controladas a las poblaciones de invertebrados. En algunas partes de Norteamérica se conoce que los murciélagos consumen toneladas de invertebrados, que de otra manera serían plagas para cultivos”.

Durante más de tres semanas de trabajo, un equipo de cuatro guardaparques y tres científicos atrapó siete murciélagos. Para eso recurrieron a diferentes técnicas como redes de mano y de niebla, de seis y 12 metros de alto.

En sus primeras actividades, los científicos pudieron conocer que los murciélagos de las especies gris (Lasiurus cinereus villosissimus) y rojo (Lasiurus borealis brachyotis) se diferencian por el tamaño de su cuerpo, entre 10 y 11 centímetros, y entre 7 y 8 centímetros, respectivamente.

Para determinar aquello, los especialistas se valieron de equipos de medición sonora. Estos les posibilitaron conocer los rangos de distribución en la isla Santa Cruz e identificar los ecosistemas donde comparten espacios similares.

Murciélago 2

Según Danny Rueda, director de Ecosistemas del PNG, en una siguiente fase, los guardaparques entrenados seguirán con el monitoreo en las islas San Cristóbal, Isabela, Santiago y Fernandina.

Se apoyarán con dispositivos portátiles de ultrasonido para determinar qué especie tiene presencia en esos sitios, de acuerdo con las frecuencias de 25 Kilohertz para el murciélago gris y 45 kHz para el rojo.

La comunidad de Santa Cruz, en apoyo a este estudio científico, alertará de avistamientos de murciélagos en sus zonas.

La inversión mundial se conectará más con las acciones amigables con la Tierra

Petróleo Vale
Los combustibles fósiles como el petróleo están entre los principales causantes del Cambio Climático. El Banco Mundial dejará de financiar su generación. (Foto: Jaime Plaza)

El anuncio genera expectativa. No invertirá más en la producción de petróleo y de gas a partir del 2019. Esa decisión ha tomado el Grupo Banco Mundial y lo hizo público en la Cumbre #OnePlanet en París, Francia, este martes 12 de diciembre.

A  esta cita mundial acudieron jefes de Estado y de Gobierno, representantes del mundo financiero, del sector privado y organizaciones no gubernamentales. El objetivo principal fue acelerar acciones para cumplir con las metas del Acuerdo de París.

GBM adoptó su decisión en apoyo a los países en vías de desarrollo para alcancen sus objetivos del Acuerdo de París, firmado hace dos años como principal herramienta para luchar contra el Cambio Climático.

Solo en circunstancias excepcionales -precisó- se analizará la posibilidad de financiar operaciones hidrocarburíferas en los países más pobres. Es decir, si se trata de casos en que se generen beneficios claros para que los pobres accedan a la energía.

Jim Yong Km, presidente del GBM, anunció que “hay una inversión potencial de 23 billones de dólares, solo para compromisos firmados en París de 21 economías emergentes”.

Ante esto, el ministro de Ambiente de Ecuador, Tarsicio Granizo, destaca esta idea de ‘descarbonizar’ la economía mundial. Es decir, dejar de priorizar la producción y el uso de combustibles fósiles

Además, el Pacto Mundial de Alcaldes por el Clima y la Energía y el BancoMundial anunciaron su alianza, mediante la cual. las ciudades con programas agresivos de acción climática recibirán asistencia técnica y financiera.

Según el GBM, está en camino a alcanzar su meta de destinar para el 2020 el 28% de su financiamiento a iniciativas a favor del clima.

En esa misma onda, el Programa de Medioambiente de las Naciones Unidas (UN Environment) y BNP Paribas firmaron un acuerdo en la Cumbre #OnePlanet.

Se unieron para atraer capital privado por  hacia proyectos sostenibles en los países emergentes.

El objetivo es atraer un capital privado  por 10 millones de dólares hasta el 2025 para financiar proyectos sostenibles en los países emergentes.

La Unión Europea también anunció una inversión de 9.000 millones de euros en planes  y proyectos climáticos.

Asimismo, 150 corporaciones financieras, que manejan activos por 81.7 billones de dólares, se comprometieron a mover sus inversiones hacia otras que no conlleven riesgos asociados al Cambio Climático.

Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de ONU Cambio Climático, resaltó que “Hoy hemos visto una muestra extraordinaria del esfuerzo mundial para hacer realidad las promesas del Acuerdo de París, para ofrecer un futuro climáticamente seguro a todas las personas, en todos los rincones del mundo, contribuyendo a un futuro sostenible para todos los hombres, mujeres y niños”.

Espinosa consideró que “se han movilizado miles de millones de dólares, por parte del sistema de las Naciones Unidas, gobiernos e inversionistas, para llevar a cabo una transformación a escala mundial en sectores como la energía o la agricultura”. Además que se suman a los flujos de financiamiento que ya en marcha desde la Conferencia Mundial de París en el 2015.

 

Las iniciativas de Quito

En su participación en la Cumbre #OnePlanet, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, resalta que se está demostrando que los actores mundiales de las finanzas están alineándose con los objetivos propuestos para combatir el Cambio Climático.

Rodas hizo un ‘Llamado a la Acción’ para que las entidades multilaterales de desarrollo, apoyen la implementación de acciones urbanas que permitan cumplir las metas nacionales y globales de mitigación y adaptación al cambio climático.

Según el Alcalde de Quito, esto se puede lograr con acciones concretas como la peatonización de calles, priorización del uso de la bicicleta, la incorporación gradual de nuevas flotas de buses eléctricos y la reducción de la demanda de transporte en las centralidades.

Durante su intervención, Rodas aseguró que estas acciones ya se iniciaron en Quito, hace más de dos años. La ciudad capital de Ecuador ha sido dotada con más de 300 bicicletas eléctricas públicas.

También se refirió a la construcción de la primera línea del Metro de Quito y que este trazado permitirá, de forma gradual, peatonizar varias calles del Centro Histórico.

Se suma el primer bus articulado eléctrico. El mismo ya se encuentra en periodo de prueba en el Corredor Norte-Metrovía y es un primer paso para la transformación de la flota a vehículos eléctricos.

A escala nacional, en Ecuador también se impulsan diferentes iniciativas de generación de energías renovables. Una de estas es el Parque Eólico Villonaco en Loja (ver video).

 

 

Los anuncios de acciones que se hicieron durante la Cumbre #OnePlanet constituyen intentos para evitar que la temperatura de la Tierra se incremente en 1,5ºC o 2ºC. La consigna es que no tenemos un Planeta B, por lo que a cada uno nos toca cuidar al máximo a nuestro Planeta.

Una ‘guardería’ natural de tiburones martillo devuelve la esperanza a Galápagos

Tiburón martillo Galápagos
El biólogo Eduardo Espinoza lideró el equipo de técnicos de la Dirección del Parque Nacional Galápagos que descubrió el sitio de crianza de tiburones martillo. (Fotos: Dirección del PNG)

Sí que se trata de una revelación muy esperanzadora. Un sitio natural de crianza de tiburones martillo identificado por primera vez en la Reserva Marina de Galápagos da nuevos bríos a la conservación.

“Encontramos un lugar en Galápagos que resultó ser una guardería, en donde llegan las hembras de tiburón martillo a partir y dejar a sus crías en aguas seguras”. Así lo anunció Walter Bustos, director del Parque Nacional Galápagos (PNG), la mañana de este viernes 8 de diciembre.

En este sitio de crianza se contaron alrededor de 30 tiburones martillo juveniles. A nueve los atraparon y marcaron con dispositivos de identificación interna y externa para estudios posteriores.

Técnicos del PNG que monitoreaban las áreas de crianza de tiburones juveniles en una zona de manglares. Hasta que hicieron este valioso hallazgo, que inyecta una buena dosis de motivación para las tareas de conservación.

 

 

La Dirección del PNG mira como razón suficiente para las autoridades ambientales desarrollen estrategias de conservación. A la par de extender sus estudios a otros sitios similares, para la protección de esta especie (Sphyrna lewini), hoy en peligro de extinción.

El guardaparque Eduardo Espinoza también se empeña en destacar la importancia de este descubrimiento. Pues, a los expertos permitirá conocer mejor el estado de conservación de estos semilleros, estudiados en la Reserva Marina de Galápagos, desde el 2009.

Durante ese tiempo, el programa ha monitoreado 1.378 tiburones juveniles de la especie  Punta Negra (Carcharhinus limbatus). Pero tan solo 21 juveniles martillo se han encontrado de forma aislada.

Aquello de mucha más valía indica al nuevo sitio descubierto, por la abundancia de esta especie. Es el único hasta el momento registrado en el archipiélago por la DPNG.

“Existen muy pocos sitios detectados como áreas de crianza de tiburones martillo en el Pacífico Este Tropical. En Galápagos es el primero, donde los adultos llegan a tener sus crías, convirtiéndose en semilleros de esta especie protegida”, Eduardo Espinoza, biólogo de la DPNG.

 

En la lista roja o peligro de extinción

Los tiburones martillo están en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en la categoría de peligro de extinción.

Por su lento crecimiento y su baja capacidad de reproducirse, estas especies son altamente susceptibles a la sobre-explotación pesquera.

Esa es una de las razones para estar incluidas en los apéndices de protección de acuerdos internacionales. Estos son la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) y la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS).

Los estudios impulsados en la Reserva Marina de Galápagos han permitido conocer que los tiburones martillo marcados en Galápagos no solo están en el Archipiélago. También se desplazan dentro de la región, ya que han sido ubicados en la isla del Coco (Costa Rica) y Malpelo (Colombia).

Para Walter Bustos, encontrar este sitio es muy determinante para la región. “La pesca dirigida ejerce presión sobre especies de conservación, en este caso los tiburones que transitan libremente por el Pacífico Este Tropical (PET). Los archipiélagos oceánicos como Galápagos, Gorgona, Malpelo, Coiba y el atolón Clipperton son refugios de protección para que especies como los tiburones puedan cumplir sus funciones vitales. En este caso hemos encontrado un sitio de crianza de tiburón martillo”.

Ante el asecho y voracidad de la ‘pesca incidental’ y pesca ilegal dentro y fuera de la Reserva Marina de Galápagos que están arrasando con los tiburones y más especies protegidas.

Tiburón Martillo 2
Los técnicos atraparon a nueve tiburones martillo juveniles y los marcaron con dispositivos de identificación interna y externa para estudios posteriores.

 

 

Entérese más aquí sobre Galápagos, uno de los últimos refugios de tiburones en el Planeta. http://bit.ly/TiburonesGalap

 

Galápagos es uno de los últimos refugios de tiburones en la Tierra

Tiburón ballena Galápagos
Dos buzos en plena tarea de marcaje de un tiburón ballena en la Reserva Marina de Galápagos, perteneciente a Ecuador. (Fotos: Parque Nacional Galápagos)

En nuestra imaginación o quizá en vivo, les miramos con recelo y hasta con temor. Pero los tiburones son para protegerlos, porque a ellos les debemos que los ecosistemas marinos se mantengan saludables y balanceados.

Eso ocurre en la Reserva Marina de Galápagos, 16 años parte del Patrimonio Natural de la Humanidad y hoy considerada uno de los últimos refugios de tiburones. Los investigadores han registrado, al menos, 33 especies como habitantes ‘permanentes’. Uno de los más comunes es el gigante tiburón ballena (ver más en el gráfico) y considerado en situación vulnerable.

También está el tiburón martillo, una de las especies con mayor peligro de desaparecer, según la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés). A eso se suma la baja tasa de reproducción y una lenta madurez sexual de los tiburones.

Están distribuidos en las cinco bioregiones del área marina del archipiélago ecuatoriano (ubicado a 1.000 km al occidente de la costa continental). En la isla Isabela, por ejemplo, es fácil ver a los pequeñas tintorera en los remanentes de agua que quedan entre las negras rocas volcánicas, cuando baja el nivel del mar.

En una de nuestras visitas a Galápagos, tuvimos la dicha de ver muy de cerca, en su nado parsimonioso, a un grupo de estos tiburones. Están a simple vista en el Canal de las Tintoreras, a unos 15 minutos de Puerto Villamil. Un tramo se avanza en bote y otro a pie por sinuosos senderos, mientras se camina entre las pasivas iguanas marinas que, indiferentes ante la presencia humana, toman sol sobre las rocas.

Galápagos tiburones 1

Los escualos, como grandes depredadores, están en el tope de la cadena alimenticia en todo sistema marino. ¿Y qué significa eso? Eduardo Espinosa, responsable del proceso de monitoreo de ecosistemas marinos del Parque Nacional Galápagos (PNG), nos ayuda a entender mejor con una explicación sencilla:

“Se alimentan de las especies más susceptibles, como atunes y otros peces pequeños, calamares, pulpos, lobos marinos… Así se encargan de controlar a que no haya sobrepoblación de especies en los sistemas marinos”.

Para encontrar su alimento, tienen sus lugares preferidos. Los tiburones martillo sale por comida en las noches a las zonas de bajos (montes submarinos, a 30 o 40 millas de las islas). Se nutren de calamares, pulpos y peces pequeños.

También prefieren las áreas rocosas porque allí están los criaderos de lobos marinos, una de sus principales presas, y los manglares para los tiburones juveniles.

La abundancia población de tiburones es un claro indicador que los ecosistemas marinos están saludables, ya que permanecen donde encuentran su alimento. Esa es la precisión que hace Luis Suárez, vicepresidente de Conservación Internacional en Ecuador.

 

El monitoreo y censo

Marcaje tiburones Galápagos
Los técnicos del Parque Nacional Galápagos también realizan el marcaje de tiburones. 

Para tener al menos un número aproximado de ejemplares de tiburones en Galápagos se impulsan varios proyectos de censos poblacionales. Estos se basan en monitoreos mediante una aplicación de celular, de video con cámaras submarinas y de censos visuales mediante el descenso de buzos en busca de los escualos.

Estas tareas de monitoreo son desarrolladas por técnicos del PNG y por especialistas de organizaciones como la Fundación Charles Darwin (FCD) y Ocearch con su Expedition Galapagos Tiger Sharks.

Están empeñados en proporcionar un mejor conocimiento científico sobre los hábitats críticos de los tiburones (zonas de crianza y de alimentación). Junto con colaboradores locales e internacionales hacen seguimientos de tiburones con marcas acústicas y satelitales. Buscan entender el uso de los hábitat y por cuáles rutas migran por comida.

Estudios hechos por la FCD y colaboradores revelaron que los tiburones ballena visitan Galápagos entre julio y diciembre. Más del 90% corresponde a grandes hembras, que parecen estar preñadas y que realizan una parada en estas islas por un par de días y luego siguen hacia otras áreas, donde darían a luz a sus crías. Si es así, esta sería la primera migración reproductiva jamás registrada sobre el pez más grande en la Tierra.

La Fundación Charles Darwin remarca la preocupación mundial ante el declive de las poblaciones de tiburones. “Con un estimado de 100 millones de tiburones capturados anualmente en todos los mares, muchas poblaciones disminuyen y están en peligro de extinción… Se advierte que algunas poblaciones de las especies de tiburón en Galápagos disminuyeron durante las últimas décadas”.

 

La protección

Eduardo Espinosa advierte que los tiburones son altamente migratorios, sobre todo en busca de alimento. En ese periplo se exponen a la voracidad de la pesca incidental (‘sin intención alguna’) o intencional.

La más clara evidencia es lo ocurrido en el caso del barco chino Fu Yuan Yu Leng 999, detenido dentro de la Reserva Marina. En sus bodegas se encontraron 6.623 tiburones martillo, sedoso, zorro ojón, mako y más.

Luis Suárez insiste que en la Reserva Marina de Galápagos solo está permitida la pesca artesanal. “Eso no significa que pesqueros de Manta y de otros países se metan a la Reserva  a pescar de manera ilegal”.

Para frenar esas actividades humanas depredadoras se realizan controles como el sistema de seguimiento satelital a las embarcaciones, que se hace en alianza entre el PNG y la Armada Nacional. Desde un centro de control se vigila y alerta la presencia de barcos pesqueros y emprender operativos de captura, a partir de la activación de un protocolo.

Si durante estos días usted se encuentra con mensajes alusivos a los tiburores en las diferentes redes sociales, sepa que es una campaña de concienciación y conocimiento de la valía de los tiburones. La cruzada ‘Galápagos, refugio de tiburones’ es una iniciativa de Conservación Internacional, con el apoyo del Parque Nacional Galápagos, Ministerio del Ambiente y la organización Ocean 5.

También para el lunes 11 de diciembre del 2017, Conservación Internacional Ecuador tiene previsto presentar un libro sobre la acción penal contra la pesca ilegal de tiburones en la Reserva Marina de Galápagos.

En dicha publicación, Hugo Echeverría, especializado en derecho penal ambiental, se refiere a los diferentes casos y aportará con una serie de recomendaciones de cómo deben proceder peritos, fiscales y jueces ante estos hechos.

Es así como en Ecuador se trata de proteger a las 33 especies de tiburones que se refugian en los hábitats marinos de Galápagos, el archipiélago de Ecuador.

Sin embargo, para proteger a los tiburones (cuyas especies son migratorias, sobre todo en busca de alimento) en la Reserva Marina de Galápagos y en territorio marítimo de Ecuador urgen leyes más drásticas y que prohíban del todo la pesca de estas especies. Amparados en el cuento de la ‘pesca incidental’, sigue incontrolable la depredación y en aumento las toneladas de ejemplares capturados.

Aquello quedó en evidencia, por ejemplo, en operativos como el realizado en Manta, el principal puerto pesquero de Ecuador, en el 2015. El Ministerio del Interior reveló que se encontraron 200.000 aletas durante los allanamientos de nueve bodegas.

Los biólogos que analizaron ese hallazgo calcularon que para esa cantidad de aletas se debió capturar y sacrificar entre 30.000 y 40.000 tiburones. Una verdadera devastación camuflada en lo que denominan ‘pesca incidental’.

El Gobierno de Ecuador, mediante el Decreto Ejecutivo 486 del 23 de julio del 2007, autorizó la pesca incidental de tiburones. 

Con el Decreto Ejecutivo 486, se legalizó la venta de carne y de aletas de tiburón que provengan de capturas incidentales.

Además, según el Acuerdo 116 del Viceministerio de Acuacultura y Pesca, se entiende por pesca incidental la captura de máximo cinco ejemplares juveniles de tiburones martillo de la especies Sphyrna lewini y Sphyrna zygaena de hasta 1,5 metros, por embarcación, por viaje y para venderlos localmente. Pero la realidad es distinta, ya que el tráfico ilegal sigue incontrolable.

Gráfico tiburones

 

Las mujeres de Quito que, con sus huertos orgánicos, cuidan la salud del Planeta

Gloria Rosero, pionera Huertos Quito
Gloria Rosero es una de las pioneras de la iniciativa de los huertos urbanos y rurales de Quito. Ella recibió el premio de Naciones Unidas, durante la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático, en Bonn, Alemania. (Fotos: Jaime Plaza)

Lleva un sombrero para protegerse del sol intenso y azadón en mano. Rosa María Ramírez se encamina hacia su singular distracción: cuidar de su huerto, que lo adecuó en la parte posterior de su vivienda.

Esta mujer, de 62 años, limpia la hierba de una cantera donde sembrará lechugas y coles. Luego entra a uno de los dos invernaderos para revisar si ya hay tomates riñón como para llevarlos a vender el sábado, en la Bioferia del parque La Carolina. Después recolecta un puñado de ajíes, bien rojos por maduros.

Así entretenida se pasa en su huerto ‘Rosita’, que lo mantiene en la comuna Cocotog, de la parroquia Zambiza, al nororiente de Quito. Allí, por al menos dos horas diarias, se afana en cultivar lechuga, col, coliflor, cebolla, remolacha, zanahoria, apio, albahaca, rábano, acelga, cilantro (culantro), frejol… También siembra hierbas aromáticas como manzanilla, hinojo, hierba luisa, menta, orégano y más.

El verdor es eminente en sus huertos. Ramírez, al igual que sus compañeras, potenciaron habilidades para cultivar hasta en espacios impensados como balcones, terrazas, jardineras y patios de las casas en la zona urbana. Para eso utilizan contenedores reciclados como botellas, llantas, macetas y cajas de madera.

En la zona rural se adecuan los terrenos que cada una tiene junto a sus casas. Incluso, para cultivar productos no tradicionales en la zona como tomate riñón y cherry, pimiento, pepinillo, zuquini, apio y otros, construyeron invernaderos. Les arman con maderas de eucalpito y cubiertos con plásticos térmicos que protegen de los rayos ultravioleta. Según el técnico Pablo Garófalo, constituyen una alternativa de adaptación a las adversidades del cambio climático (temperaturas extremas de frío o calor, lluvias torrenciales o sequías prolongadas).

Rosa María Ramírez, Huertos Quito 2
Rosa María Ramírez tiene su huerto ‘Rosita’ en el barrio San Miguel,  de la comuna Cocotog, parroquia Zambiza, al nororiente de Quito.

Desde hace 10 años, Rosa María es una de las 65.000 personas (el 80% corresponde a mujeres) beneficiadas directamente por este programa que abarca a 3.500 huertos orgánicos. Se trata de una iniciativa de agricultura urbana y autoproducción de alimentos, impulsada desde hace 15 años por el Proyecto Agricultura Urbana Participativa (Agrupar), a través de ConQuito de la Alcaldía de Quito.

Un premio de Naciones Unidas

La iniciativa acaba de ser galardonada con el Premio ‘Impulso por el Cambio’, que Naciones Unidas, a través de Momentum For Change, concede a las soluciones ejemplares en el desafío al cambio climático. Lo consideró como una acción con resultados reales que contribuyen al desarrollo sostenible, es bajo emisiones de carbono y resiliente (capacidad de recuperarse ante la adversidad climática).

Este reconocimiento lo recibió Gloria Rosero, una de las pioneras de este programa, junto con el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, en la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático, en Bonn, Alemania.

Ante este galardón de la ONU, Rosero no oculta el orgullo de ser parte del proyecto desde sus inicios. Así como sus compañeras, esta mujer reconoce que la iniciativa cambió sus vidas al permitirles un ingreso económico adicional, a obtener alimentos sanos para sus familias y a potenciar sus gustos por la agricultura.

Para Rosa Ramírez, fue “una bendición” que le permitió dejar el duro trabajo de arreglo de casas, lavar y planchar ropa, que la obligaba a salir de su casa antes que amanezca y volvía al anochecer. Rosa Paucar lo ve como un espacio para la integración familiar, sobre todo cuando con su esposo e hijos labran juntos la tierra.

Con su trabajo diario y silencioso en sus huertos, estas mujeres de Quito ayudan a preservar el planeta de diversas formas. Aprovechan al máximo toda su producción, es decir nada desperdician, aportando así a reducir la Huella Ecológica (impacto generado sobre la Tierra por la demanda de alimentos y más recursos) de la población quiteña.

Si de lo cosechado en sus huertos no logran vender  todo en las bioferias o a sus vecinos, no se hacen lío. Con el asesoramiento de Alexandra Rodríguez, Pablo Garófalo y otros técnicos de Agrupar, aprendieron a transformar sus productos en mermeladas, encurtidos, pasteles, galletas, salsas, frutas deshidratadas, infusiones de hierbas medicinales y mucho más.

Hasta la hierba que sacan de las huertas lo aprovechan para alimentar sus cuyes y gallinas (estos también entran en esta cadena de producción). Otro tanto también lo mezclan con el estiércol de  sus animales para producir abono orgánico mediante el sistema de ‘camas calientes’.

Así es como estas heroínas del Planeta ayudan a que no se contamine el ambiente. Pues evitan que esos desperdicios se sumen a las toneladas de basura que se produce a diario en la capital ecuatoriana.

Todo es orgánico, nada de fertilizantes químicos

Con tal convicción, Gloria Rosero afirma que, además de ayudar a salvar al Planeta, “cuidamos la salud de quienes compran nuestros productos”. Se trata de cultivos, nutridos a punta de abono orgánico. Incluso los protegen con fungicidas orgánicos, que los elaboran con ingredientes como ajo o plantando barreras naturales como la ruda, romero y ortiga en los alrededores de sus huertas para ahuyentar las plagas.

“Además de ayudar al Planeta, cuidamos la salud de quienes compran nuestros productos. Queremos que la gente se alimente sanamente”.

Para controlar el desperdicio y optimizar el uso del agua (recurso bastante escaso en Quito), utilizan el riego por goteo. Los técnicos Rodríguez y Garófalo se especializaron en Israel para asesorarlas con esta y otras técnicas.

En algunos invernaderos se adecuaron mecanismos de recolección de agua de lluvia, para almacenarla en tanques de 200 y 300 litros. Ninguno de estos huertos es irrigado con agua de acequias o quebradas.

De todo en las bioferias

Todas bien uniformadas y con un optimismo desbordante, Rosa Paucar (de Amaguaña), Germania Nacimba (de Conocoto), Eugenia Quizhpe (de Alangasí) y más compañeras ofrecen convincentes sus productos a cada cliente.

La mañana del martes 22 de noviembre, ningún cliente que acudió a la Bioferia de San José dudó en comprarles, al menos, una o dos hortalizas. Teresa Rosero, por ejemplo, se llevó rábano, tomate y manzanilla. Irene Vaca pasó comprando una col, zapallo y chochos. Las dos coincidieron en valorar estos productos agrícolas “por estar libres de pesticidas y otros químicos”.

Los registros de ConQuito señalan que, entre el 2009 y mayo del 2017, de estos huertos orgánicos se comercializó alrededor de 800.000 kilos de productos, para un ingreso total de 1.507.539 dólares. Además, se han realizado 5.379 bioferias en 15 sitios estratégicos del Distrito Metropolitano.

Y esta iniciativa de Quito está garantizada para largo, en especial por el empeño de sus beneficiarias. Así lo demostraron Paucar, Quizhpe y más compañeras cuando, entusiasmadas, recibieron una porción de nueva semilla de zanahoria para sembrarla de regreso a sus huertos y así fortalecer la producción de esta hortaliza.

Bioferia en Valle de los Chillos
Rosa Paucar y sus compañeras acuden cada martes a ofrecer sus productos en la Bioferia de la Hacienda San José, en el Valle de los Chillos (suroriente de Quito).

LAS 15 BIOFERIAS DE QUITOLas bioferias

Rosa María Ramírez, Huertos Quito
Rosa María Ramírez recolecta un puñado de ajíes, bien rojos por maduros. Cada sábado, ella vende sus hortalizas en la Bioferia de la Cruz del Papa, parque La Carolina (norte de la ciudad).