361 especies de anfibios, en peligro de extinción por una ‘desgracia ecológica’

La especie Atelopus coynei es endémica de Ecuador y está en peligro de extinción. Fotos: PARG/MAAE/PNUD

BIODIVERSIDAD. Aún estando en el campo ya casi no se escucha su croar o singular canto y mucho menos se puede observarlas de cerca. Permanecen en un prolongado silencio ante las cada vez más largas sequías o porque ya nunca más estarán. 

La situación es preocupante. La rana arlequín triste, la rana militar, la esquelética, la del Río Faisanes… son 361 (de un total de 669 identificadas) especies de anfibios o ranas que están bajo serias amenazas que las ponen en peligro de extinción. Esa es la revelación que hacen los especialistas en la Lista Roja de Anfibios de Ecuador, recién difundida.

Y es porque “estamos viviendo una desgracia ecológica”, queestá diesmando la población de anfibios en el territorio ecuatoriano. Esa es una de las duras advertencias de Mario Yánez,  herpetólogo del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) e integrante del equipo de investigadores. 

Las secuelas de su extinción

Aunque son especies muy carismáticas, dejaron de ser vistas como vertebrados extravagantes y pasaron a ser mucho más cercanas.  

La desaparición de las especies de ranas o anfibios no solo es un daño para los ecosistemas sino que resulta una pérdida de identidad de valores por los que hoy se considera a Ecuador un país megadiverso (tiene alrededor del 10% de las especies de anfibios del planeta). 

También ocurre un desequilibrio en los eslabones de los ecosistemas. Esto traerá consecuencias en su funcionalidad, ya que las ranas, por ejemplo, son controladores directos de insectos y ciertas plagas. Por eso, quizá a largo plazo ocurra un crecimiento de la población de insectos, que su vez pudiera traer ciertas enfermedades para los humanos.

Otra dura secuela por su extinción es que con ellos se pierde su beneficio medecinal, ya que la farmaceútica está explorando con sus toxinas para el tratamiento de varias enfermedades. En Costa Rica, por ejemplo, se incursiona en este campo desde hace 15 años y Ecuador está en los primeros pasos.

Las desapariciones masivas

La actual Lista Roja de Anfibios confirmó los pronósticos de hace 20 años sobre varias desaparciones masivas de linajes, no solo en Ecuador sino a lo largo del neotrópico desde Centro América hasta Bolivia. 

El ejemplo más crítico es de las ranas atelopus o arlequines, un grupo endémico de los Andes norte y de Ecuador. De 36 de estas especies Atelopus que habían en territorio ecuatoriano, actualmente solo se tiene documentación de menos de 10. “Hay muchas especies que no se han vuelto a ver en varios años”.

A partir de la década de 1980, las arlequines fueron atacadas por la quitridiomicosis, una enfermedad que a escala global, sumadas a las anomalías climáticas, provocó la reducción de 501 especies y la extinción de otras 90. Una de estas es la del Jambato de vientre rojo, que habitaba en los Andes centro. “A partir de 1980, esta especie desapareció y algunos investigadores la consideraron extinta. Solo recién hace dos años fueron identificadas nuevas poblaciones”.

El investigador Yánez se lamenta que “en esta nueva evaluación de anfibios no se haya podido encontrar una mejoría en el nivel de conservación. Hace 10 años, cerca del 30% de las especies de anfibios estaba amenazada. Hoy, el 58% se encuentra en riesgo de extinción en Ecuador. Es un serio llamado de atención”.                               

Durante tres años, 30 herpetólogos investigaron sobre el grado de amenaza en que se encuentran estas especies. Ahora la información que recopilaron está recopilada en la Lista Roja de Anfibios, actualizada luego de 10 años.

De día o de noche, los herpetólogos recopilan información de cada especie encontrada.

Bajo sol o lluvia y viento, de día o de noche, los expertos recorrieron lechos de ríos, quebradas y lagunas, bosques, páramos, selva y más espacios en busca de saber qué estaba ocurriendo con nuestros anfibios. 

Para cumplir ese objetivo, los herpetólogos tienen que viajar de ocho a diez horas en vehículo hasta los ecosistemas y de allí otras cinco o seis horas de caminata, con los equipos necesarios a espaldas. Luego de armar un campamento para resistir en algo bajo torrenciales aguaceros y temperaturas extremas, empieza la meticulosa búsqueda bajo pierdras, bromelias u hojarasca. A ratos también aguzando el oído para ubicarlas por medio de sus cantos.

Apenas las ubican, realizan mediciones de los especímenes, sobre todo del tamaño corporal, antebrazo y tibia, además, del peso. Esos datos son obtenidos de unidades de muestreo, que son medidas y marcadas en un área de 350 metros de largo en los arroyos, como por ejemplo se lo hace en el sistema de reservas Drácula de la Fundación Ecominga. Las medidas y pesos son fundamentales para entender aspectos ecofisiológicos de las especies estudiadas. También se hacen muestras de la piel de ranas para detectar la presencia de potenciales patógenos. De regreso al laboratorio, igual les espera una larga tarea en el procesamiento de la información recopilada.

El equipo listo para ir en busca de las ranas en la base de Peñas Blancas, Quinshul, Carchi. Foto: Mario Yánez

A Ecuador se lo considera uno de los países de América Latina con mayor diversidad de anfibiosSin embargo, lo que los herpetólogos descubrieron es para preocuparse. 361 especies están en los siguientes estados o categorías: 

  • 83 en Estado Crítico
  • 149 en peligro
  • 129 en Vulnerable
  • 76 en Casi Amenazadas
  • 29 en Datos Insuficientes
  • 168 en Preocupación Menor
  • 1 en No Evaluada

La mayor revelación de este estudio es que el género Atelopus es el grupo que incluye a las especies de ranas más amenazadas en en el territorio ecuatoriano. El hábitat de la rana militar está en Guayas, de la arlequín triste en el Parque Nacional Cajas (Azuay), la esquelética y la del Río Faisanes en Carchi, todas estas como las más amenazadas. 

La actualización del Libro Rojo de Anfibios es un esfuerzo del Ministerio del Ambiente y Agua (MAAE), el Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Conservación de Anfibios y Recursos Genéticos, PNUD, GEF y ABS. También están la Universidad Particular de Loja, Universidad del Azuay e Ikiam.    

Mauricio Ortega, docente de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, y más investigadores aseguran que las mayores amenazas para estas especies son: 

– La deforestación incontrolable y desmedida para las actividades agropecuarias como ocurre en la Costa y la Amazonía.

– Los ecosistemas fragmentados por la apertura de carreteras, sobre todo en la Amazonía para dar paso al extractivismo. 

– Los insaciables proyectos y concesiones extractivistas: petróleo y minería.

Yánez advierte que los anfibios, al ser muy sensibles a  esas alteraciones ambientales, constituyen uno de los grupos que más han sufrido el riesgo de extinción. Más aún cuando se trata de las especies a las que recién se las está conociendo, se encuentran en zonas con  deforestación acelerada. 

Entre estas están la Pristimantis nangaritza y la Pristimantis yantzaza, que fueron colectadas en la Cordillera del Cóndor (en Zamora Chinchipe) antes de la debastación por la explotación minera y descritas recién. Una situación parecida viven las especies Pristimantis chocoensis, Pristimantis cisnerosi y Pristimantis afrox en la selva del Chocó, sector noroccidental de Pichincha y tomado por las concesiones mineras a gran escala.

UNA RUTA PARA LA PROTECCIÓN

Los investigadores advierten que es esencial la conservación de estas especies para proteger la biodiversidad. Bajo esa visión, se elaboró el Libro Rojo de Anfibios. Es el resultado de varios años de consolidar procesos e incluso de la formación de una verdadera escuela de herpetólogos ecuatorianos.

Un plan de cinco acciones.

Hace 11 años eran 490 especies descritas y hoy ya son 669. Con una alta tasa de descripción anual, se llegó a conocer nuevas especies únicas o endémicas de zonas puntuales de los Andes de Ecuador. 

La metodología de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) sirvió de guía para integrar información actualizada sobre taxonomía, historia natural y modelos ecológicos para determinar los lugares donde habitan estas especies y los escenarios como el del cambio climático, otra de las amenazas para estas especies.

También sirvió como sustento para diseñar una estrategia nacional o Plan de Acción para la Conservación de Anfibios de Ecuador, con cinco líneas estratégicas de acciones para enfrentar los problemas que afectan a estas especies. 

El Libro Rojo de Anfibios y el Plan de Acción para la Conservación de Anfibios de Ecuador fueron desarrollados en el marco del Proyecto de Conservación de Anfibios del Ecuador y Uso Sostenible de sus Recursos Genéticos. Es una iniciativa del MAAE, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).

Este plan guiará con directrices para la toma de decisiones desde el Estado, a través de los gobiernos nacional, seccionales, parroquiales y comunidades, implemente programas de conservación, además de incentivar a la investigación y promever la capacitación y educación para un manejo adecuado de la biodiversidad. 

El herpetólogo Miguel Urgilés, en pleno trabajo de medición de especímenes.

Existen varios esfuerzos desde frentes como instituciones públicas, universidades y organizaciones ambientalistas se está trabajando por la protección de los anfibios. Hay varios esfuerzos de conservación en el país y eso, aunque no son del todo suficientes, nos permitirá seguir encontrando a las ranas, a veces casi mimetizados entre la vegetación, es la mejor señal de que la salud de esos ambientes naturales o ecosistemas están en sanos o no. 

“Si nos ofuscamos y creemos que solo el dinero fácil de la minería o del extractivismo nos va a parar la crisis, no es la solución. La calidad de vida no solo es dinero, sino por la calidad del aire que respiramos y el agua que bebemos. Hay que priorizar la conservación”.

Mario Yánez, herpetólogo de INABIO

Sin oportunas acciones de protección e inversión en la conservación, en 10 años las consecuencias serán peores. Por eso urge generar conciencia entre la ciudadanía, que se empodere del cuidado de estas especies y presione políticas desde Estado.

El lecho de los ríos y arroyos es uno de los hábitats preferidos de diversas especies de ranas. 

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¡Un premio mundial por cuidar la Amazonía!

Dotar a la población de agua saludable es uina de las acciones en las comunidades. Fotos: Alianza Ceibo y Amazon Frontilnes.

ECUADOR. Con y una otra iniciativa innovadora, inyectan esperanza y vida en las entrañas mismas de la Amazonía. Es por esa misión que Alianza Ceibo acaba de ser galardonada con el Premio Ecuatorial 2020 de las Naciones Unidas.

¡Es una gran noticia para Ecuador en medio de las crisis sanitaria por el Covid-19! Alianza Ceibo, una organización de la Amazonía ecuatoriana, es parte de los ganadores de este reconocimiento que, cada año, hace el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD), junto a sus socios. Es una forma de incentivar a quienes unen fuerzas para defender a la biodiversidad y luchar contra el cambio climático.

Las comunidades galardonadas

Alianza Ceibo cobija a las comunidades Waorani, Siona, Cofán y Siekopai de la Amazonía ecuatoriana.

El PNUD informó que las 10 comunidades locales e indígenas ganadoras, entre ellas Alianza Ceibo, fueron escogidas de entre 583 nominaciones de más de 120 países. Los ganadores serán reconocidos durante la Semana del Clima de Nueva York, paralelo a la Cumbre de la Naturaleza, a finales de septiembre.

En la décimo primera edición del Premio Ecuatorial se galardonará a comunidades de Ecuador, Canadá, Myanmar, República Democrática del Congo, Indonesia, Madagascar, Kenya, México y Tailandia. “Las organizaciones ganadoras muestran soluciones innovadoras basadas en la naturaleza para abordar la pérdida de biodiversidad y el cambio climático”.

Según el PNUD, los logros de estas comunidades también evidencian cómo las comunidades y pueblos indígenas han enfrentado los legados de desventaja y discriminación en apoyo de su gente. “Lo hacen a través de una diversidad de soluciones excepcionales que se basan en la naturaleza”, enfatiza el administrador del PNUD, Achim Steiner.

Cada ganador recibirá 10.000 dólares. Además, la oportunidad de participar en una serie de eventos especiales relacionados con la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Cumbre de la Naturaleza de la ONU y la Semana Global del Clima, en Nueva York.

En las entrañas de la Amazonía

Alianza Ceibo integra a los pueblos indígenas Waorani (provincia de Pastaza), Siona, Cofán y Siekopai (Sucumbíos), en torno a la misión de proteger más de 20.000 km2 de selva amazónica de Ecuador.

Se trata de una alianza dirigida por indígenas que ha puesto en marcha diferentes alternativas frente al extractivismo minero-petrolero y los monocultivos comerciales habituales.

  • Aprovecha la energía solar para las comunidades.
  • Dota de sistemas de agua limpia.
  • Defiende los derechos humanos de los pueblos indígenas.
  • Apoya a las asociaciones de mujeres en sus diversas propuestas productivas
  • Impulsa el monitoreo ambiental y mapeo territorial.
  • Comunicación comunitaria.

Estas propuestas empezaron allá por el 2011, cuando decidieron reunirse en torno a una alianza para trabajar por sus territorios, la supervivencia cultural y la construcción de soluciones alternativas viables para mejorar la calidad de vida en las distintas comunidades.

Con el apoyo de Alianza Ceibo y Amazone Frontlines, se han construido, por ejemplo, sistemas de captación de agua lluvia en 80 comunidades Kofán, Secoya, Siona y Waorani.

Antes se abastecían con agua de los ríos para beber, cocinar, lavar y bañarse. Pero los afluentes han sido gravemente contaminados por ser una zona tomada por la explotación petrolera y minera, plantaciones de palma africana y las urbes. Por eso para las familias de estas comunidades se ha vuelto cada vez más difícil tener acceso a agua limpia, volviéndose una de las razones para el deterior de la salud de la población.

Los sistemas de agua fueron el punto de partida para las otras diferentes iniciativa, al darse cuenta que “existen más necesidades y mucho más trabajo que hacer”.

Por ejemplo, en la provincia de Sucumbíos, norte de la Amazonía ecuatoriana, la comunidad A’I Cofán de Sinangoe, asentada en las orillas del río Aguarico, salió victoriosa contra la minería en el 2018, al obtener una sentencia que reconoció su derecho a la consulta previa, al agua, a la naturaleza y al medio ambiente.

Un año despues, en el centro-sur de la Amazonía, en la provincia de Pastaza, comunidades Waorani triunfaron frente a las empresas petroleras, con un juicio histórico. En julio de ese año, la Corte de Justicia de Pastaza ratificó la sentencia que impide el ingreso de las petroleras a 180.000 hectáreas del bdenominado bloque 22, incrustado en el Territorio Waorani.

El traslado de los paneles solares en canoa para dotar de energía eléctrica a las comunidades.

“Es un honor para nosotros contar con el reconocimiento de organizaciones internacionales de mucho prestigio como es la ONU. Nos sentimos muy agradecidos por este premio que honra nuestro trabajo y la lucha que realizamos en favor de nuestras vidas, nuestra selva y nuestras culturas”.

Alicia Salazar, mujer siona directora ejecutiva de la Alianza Ceibo

Estas comunidades indígenas miran a la Amazonía como la vida misma para nuestro Planeta. Pero cada día afrontan graves amenazas desde las petroleras, mineros, madereros, ganaderos y peor aún los grupos armados que ponen en peligro sus vidas y sus territorios. Aún más, los gobiernos no solo que no defienden los derechos de los pueblos amazónicos sino que lo irrespetan al insistir en el extractivismo, desplazando a la fuerza a los dueños ancestrales de estos territorios.

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Al borde de un genocidio por los incendios forestales en la Amazonía

Los indígenas en aislamiento se ven forzados a desplazarse hacia territorios extraños, lo que les pone en grave riesgo.

Sus territorios arden en medio de los incendios incontrolables y ellos viven una situación dramática. Son 350 grupos indígenas amazónicos y 185 pueblos indígenas en aislamiento o contacto inicial que habitan la Amazonía y el Gran Chaco.

Frente a esa situación, las organizaciones indígenas y organizaciones aliadas, junto con los especialistas, denuncian que estos pueblos superviven bajo amenaza constante y los incendios forestales lo agravan aún más.

Un comunicado, firmado por 14 organizaciones, denuncia y alerta que estas amenazas, en especial los incendios que ahora arrasan la Amazonía, obligan a los pueblos indígenas en aislamiento (de 66 está confirmada su existencia en la región) a buscar estrategias de supervivencia, incluido el desplazamiento forzado.

Bajo esas condiciones, se ven empujados a buscar refugio en regiones extrañas a sus territorios tradicionales. Lo peor es que esta migración forzada los pone en contacto inminente e incluso confrontación con personas ajenas a su grupo.

Por eso, “públicamente defendemos a estos pueblos indígenas y exigimos que los gobiernos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela tomen medidas inmediatas para contrarrestar tales incendios”, reza el manifiesto.

Además, que se implementen medidas especiales de protección para estos pueblos, respetando su autodeterminación para permanecer en aislamiento.

Los intereses detrás de los incendios

Las organizaciones denunciantes aseguran que detrás de la quema en la Amazonía (Brasil), la Chiquitanía (Bolivia) y el Gran Chaco (Paraguay) existe un mercado millonario.

Advierten que en Brasil, “prender fuego a un área de 1.000 hectáreas cuesta alrededor de 1 millón de reales en el mercado negro”. La gran interrogante es: ¿Quién paga y qué se gana?

Las organizaciones indígenas, los aliados y los expertos en pueblos indígenas en aislamiento presentan en un trabajo conjunto una visión general de lo que ocurre en los siete países de la cuenca del Amazonas y el Gran Chaco.

Brasil y su irrespeto total a los pueblos indígenas

La actitud del gobierno brasileño frente a la población indígena deviene en el irrespeto total a los principios constitucionales. Desde hace meses, el presidente Jair Bolsonaro ha emitido discursos en contra de los pueblos indígenas y  el movimiento ambientalista.

Las organizaciones denunciantes señalan que la discusión y el desprecio fueron los dos únicos pronunciamientos del Presidente y su equipo a la comunidad internacional, especialmente ante la sociedad civil organizada a favor de Brasil.

Aún más,  ha  irrespetado la legislación ambiental. Eso le ha llevado a repercusiones internacionales, sobre todo la presión del G7.  En respuesta, se armó un gabinete de crisis y se movió a los militares para tratar de apagar los flagelos.

Las cifras pintan un panorama desolador. Desde julio o antes, la deforestación en la Amazonía brasileña es 278% más que el miperíodo del 2018, son daos oficiales del INPE. En Brasil se contabilizaron 131 tierras indígenas incendiadas entre el 15 y el 20 de agosto de 2019. Pero todos los días se presentan nuevos incendios. Estos datos han sido levantados por la geógrafa Ananda Santa Rosa y Fabrício Amorim, con base en el Sistema de Información de Incendios.  Fire Information for Resource Management System  (FIRMS/NASA).

En medio de este caos, la situación más dramática es la de los pueblos indígenas en aislamiento. En Brasil existen 114 registros de estos grupos, de los cuales 28 son confirmados por el organismo oficial indigenista del gobierno o FUNAI.

¿Cuántos huyen del fuego? La información levantada sugiere que se contaron 15 incendios en tierras donde hay registros de indígenas en aislamiento, especialmente en los estados de Mato Grosso, Pará, Tocantins y Rondônia.

Petróleo y minería contra las comunidades amazónicas de Ecuador

Antes que los grandes incendios, en Ecuador la megaminería es el gran mal. Estas actividades están avanzando sobre los territorios en el sur de la Amazonía de Ecuador. Se suma una enorme pérdida de biodiversidad, conminación del agua y desplazamiento de las comunidades indígenas Shuar.

Las imágenes satelitales evidencian que, durante los últimos años, existe un aumento de situaciones dramáticas de incremento de lluvia y nuevas zonas  de inundaciones en la Amazonía norte, que desde hace décadas es destruida y contaminada por actividades petroleras. 

El avance de la frontera agrícola y el desarrollo incentivado por gobiernos locales fomentan la deforestación en esta zona.  La apertura de nuevas carreteras abre paso a la colonización y desplazamiento de comunidades indígenas Waorani y Kichwa, principalmente. 

Al Parque Nacional Yasuní le están diezmado la deforestación derivada de la explotación de petróleo, por nuevas carreteras y plataformas. Lo peor es que ponen en grave riesgo la supervivencia de los Tagaeri y Taromenane, grupos indígenas que viven en aislamiento.

Grave daño a territorios intangibles en Bolivia

Un millón de hectáreas de bosque se han incendiado en lo que del 2019. Desde finales de julio hasta agosto, el incendio forestal de la Chiquitanía  devastó 780.000 hectáreas. Lo más afectado está en la región de Chiquitanía y los territorios Ayoreo, Chiquitano y Monkoxi.

También se han afectado gravemente  y desaparecido bosques secos en la frontera con Paraguay, en el área decretada con intangibilidad (inviolable y prohibido el ingreso de gente extraña) para Pueblos en Aislamiento Ayoreo y el Territorio Guaraní. Estas zonas representan los últimos refugios para su supervivencia cada vez más amenazados por los agronegocios y la política de gobierno. 

Los incendios afectan a los pueblos en aislamiento del Perú

La mayor parte de los incendios forestales ocurren en zonas de la Sierra (Cusco y Ayacucho). Una buena parte de los incendios reportados en la  selva están directamente vinculados a territorios pueblos en aislamiento o en contacto inicial.

El impacto es grave, no solo en las condiciones del territorio sino también en la calidad del aire y recursos naturales para su subsistencia. Esto afecta directamente a los derechos a la vida, salud y seguridad alimentaria de los pueblos que allí habitan. 

Uno de los incendios detectados afecta al área propuesta para la creación de la reserva indígena de Sierra del Divisor Occidental (Ucayalí, Loreto). Este sitio ya cuenta con el reconocimiento oficial como refugio de los pueblos en aislamiento y que se superpone con el Parque Nacional de Sierra de Divisor, además se conecta con la Reserva Indígena Isconahua.

El segundo incendio está en el Distrito de Iñapari (Tahuamanu, Madre de Dios), próximo al Parque Nacional Alto Purús y a las reservas territoriales Mashco Piro y Madre de Dios. Este sector es parte de un ámbito mayor de desplazamiento los pueblos en aislamiento, conocido por las organizaciones indígenas como: Corredor Territorial Transfronterizo Pano-Arawak (Perú – Brasil). 

Tratar de controlar los incendios forestales resulta una tarea
muy complicada para los brigadistas.

¡Auxilio! La Amazonía, el pulmón del Planeta, en humo y cenizas

El gran pulmón del Planeta lleva 18 días consumiéndose en llamas. Así la Amazonía, región selvática más grande del mundo, se está convirtiendo en grandes extensiones de tierra cubierta de humo y cenizas.

Son 73.843 focos de incendios forestales que ya han consumido más de 700.000 hectáreas de bosque. La mayoría está en la selva de la Amazonía del noroeste de Brasil. Pero también afectan a ecosistemas como El Pantanal (Brasil), los llanos de Chiquitanía (Bolivia) y el Chaco que lo comparten Paraguay, Bolivia y Argentina.

Gigantes lenguas de fuego y columnas de humo envuelven a la vegetación de la Amazonía.

Tarcisio Granizo, exministro de Ambiente de Ecuador y actual director de la WWF Ecuador, recuerda que ‘normalmente’ en esta época ocurre este tipo de incendios. “Pero ahora se han salido de control por dos razones: Por políticas de deforestación implementadas por el actual gobierno brasileño y que han aumentado drásticamente desde el año pasado. Y por un período de sequía que sería atribuible al cambio climático”.

Organizaciones indígenas y defensores de la Amazonía apuntan al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, como el mayor responsable de este crimen ambiental. Él, con su idea de impulsar la agricultura (especialmente cultivo de soya) y ganadería, ha permitido que los finqueros conviertan miles de hectáreas de bosques en tierras agropecuarias.

“Estos queman cuando quieren eliminar el rastrojo o abrir espacio para nuevos cultivos, pero se salen de control con el periodo de sequía y los fuertes vientos”, es la afirmación de Granizo.

Los pueblos indígenas de la Amazonía agrupados en la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) se declararon en emergencia humanitaria. Además, responsabilizan a los gobiernos de Bolsonaro y Evo Morales, de Bolivia, “por la desaparición y genocidio físico, ambiental y cultural que se presenta actualmente en la Amazonía y que por su acción y omisión se hace cada día más grave”.

Las pérdidas son irreparables

Poblaciones indígenas en peligro, bosques con cientos de especies de plantas, árboles, aves, animales e insectos están asfixiándose o mueren calcinados. El cuadro es desolador.

Según la COICA, están en inminente riesgo de extinción más de 506 pueblos indígenas de la  Cuenca Amazónica.

La WWF alerta que “la Amazonía está ardiendo” y revela que está en riesgo el hábitat de 34 millones de habitantes. Además, que no son solo crisis locales, sino que significan un peligro para la región y el planeta entero (ver gráfico).

Por su parte, la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica advierte que la Amazonía es el hogar de 2,5 millones de especies de insectos, 2.500 especies de peces, más de 1.500 especies de aves, 550 de reptiles y 500 de mamíferos.

Tarcisio Granizo pinta un panorama más complejo. “Es una cuestión complicada, ya que se considera que la recuperación de la zona afectada por estos incendios en la Amazonía tomaría entre 100 y 200 años”.

Pero la cuestión es qué hacer de aquí en adelante. El exministro del Ambiente de Ecuador plantea un acuerdo entre los países amazónicos para detener la deforestación a largo plazo.

Claro que esto depende también de los hábitos de alimentación y consumo insostenibles de la sociedad actual, además de las políticas de gobiernos como el de Brasil, que responde a intereses de grandes hacendados y productores.

Cientos de personas protestaron ante la Embajada de Brasil en Quito, igual como lo hicieron en muchas otras ciudades, en defensa de la Amazonía.

Por eso para presionar en defensa de la Amazonía, diversas organizaciones empezaron a salir a las calles como ya lo hicieron la tarde de este viernes 23 de agosto a protestar frente a la Embajada de Brasil en Quito. También a la campaña masiva en redes sociales bajo la etiqueta de #PrayforAmazonia o Roguemos por la Amazonía.

Una conmovedora escena. Un bombero brasileño da agua a un armadillo que se salvó de morir.

La frontera extractiva en el Yasuní se desborda

El temor es que los pueblos indígenas en aislamiento sufran encuentros fortuitos con los extraños y terminen en enfrentamientos. Foto: Karla Gachet

Al Parque Nacional Yasuní ya casi no le queda un rincón libre de agujeros para extraer petróleo desde sus entrañas. Uno de estos últimos espacios era el conocido bloque Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT), en el noreste de esta área protegida, en la Amazonía ecuatoriana.

Pero en medio de la impotencia de sus defensores, el Ministerio del Ambiente decidió emitir las licencias para la explotación de dos plataformas del campo Ishpingo. Carlos Pérez, ministro de Energías y Recursos Naturales no Renovables, lo anunció el 25 de julio del 2019.

Como si se anticipara a las reacciones de rechazo, el ministro Pérez adujo que esta franja está fuera del área de amortiguamiento del Yasuní y solo bordea la Zona Intangible (está dentro del área protegida), donde se considera superviven los Tagaeri y los Taromane.

Los antropólogos y defensores de estos dos últimos pueblos indígenas en aislamiento advierten del grave riesgo. Pues estos pobladores no saben de límites y se movilizan más allá de la Zona Intangible en busca de alimentos y de cacería para su sustento.

El peor temor de los defensores de los derechos de los pueblos en aislamiento es que aquello provocaría encuentros fortuitos y potenciales enfrentamientos con extraños que ingresen a sus territorios para construir plataformas y extraer el crudo. Esto se fundamenta en diferentes episodios trágicos ya ocurridos en el Yasuní.

Eduardo Pichilingue, ecólogo y defensor de los derechos humanos de los pueblos en aislamiento, asegura que se está acortando el territorio de estas dos comunidades, al igual que el de los waorani. “Eso agrega presión a sus espacios que, de alguna manera, ya está disminuido. Y podría llevar a mayores conflictos no solo del lado de Ecuador sino de Perú. Los aislados han estado moviéndose inusualmente en esa zona de frontera y saliendo hacia comunidades donde casi no se los veía”.

Pichilingue teme que “estos encuentros no siempre son pacíficos sino con alto grado de tensión que podrían terminar en violencia y muertes en algunos casos. Con mayor presión nunca se sabe y obviamente están en riesgos las vidas no solo de los indígenas en aislamiento sino también de quienes comparte con ellos ese territorio”.

Ni las advertencias ni las protestas frenaron el afán extractivista del gobierno del presidente Lenin Moreno. Más bien, este siguió el mismo rumbo de su antecesor, Rafael Correa, quien tanto promocionó la Iniciativa Yasuní-ITT. Dentro y fuera del país, armó una ‘ilusionadora’ campaña para recaudar fondos a cambio de dejar el crudo del Yasuní bajo tierra.

Este 15 de agosto se cumplieron seis años del fracaso anticipado, ya que Correa, a la par y casi a escondidas, impulsaba un Plan B (en realidad era el Plan A) para explotar el petróleo en el área protegida más grande y biodiversa de la Amazonía ecuatoriana.

El Gobierno de Moreno fiel a esa línea, el 21 de mayo del 2019 promulgó el Decreto 751, con el cual lapidó al Yasuní y a la supervivencia de los Tagaeri y Taromenane.

Con ese decreto se dejó la puerta abierta para que entren los extractivistas a armar sus plataformas de perforación extracción en varios bloques, incluso en el área de amortiguamiento.

Para eso se escudó en el SÍ de la Consulta Popular (convocada por el Gobierno) del 4 de febrero del 2018, que ordenó la ampliación en, al menos 50.000 hectáreas el área protegida y en más de 60.000 hectáreas a la Zona Intangible, además de reducir de 1.030 a 300 hectáreas la zona autorizada para explotar petróleo. La Zona Intangible subió de 758.051 a 818.502 hectáreas.

Sin embargo, la coartada estaba en el artículo 3 del Decreto 751, que prohíbe nuevas obras como carreteras, centrales hidroeléctricas, centros de facilidades petroleras y otras. Mas exceptúa a las plataformas de perforación y producción de hidrocarburos.

Los Yasunidos insisten en la Consulta Popular

El Colectivo Yasunidos insiste en evitar el extractivismo petrolero en territorio de los pueblos indígenas en aislamiento

Un grupo de mujeres activistas del Colectivo Yasunidos (defensores del Yasuní) sorprendió al tomarse pacíficamente el Consejo Nacional Electoral (CNE). La mañana del 15 de agosto del 2019, asumieron esa medida en exigencia a que este órgano gubernamental analice y apruebe la Consulta Popular propuesta por su colectivo.

En el 2014, Yasunidos y otras organizaciones presentaron el pedido de Consulta ante el CNE, con el respaldo de 756.623 firmas. Pero no fue aprobado, ya que se validaron solo 359.761 rúbricas. Fraude, así lo calificaron.

Por eso, ahora asumieron una medida de más presión. Exigen que la presidenta del CNE, Diana Atamaín (una mujer amazónica), convoque al Pleno para discutir y dar paso a esta iniciativa ciudadana.  

Antonella Calle, integrante de Yasunidos, insiste en que “hemos esperado años para que se apruebe esta consulta, mientras la frontera extractiva en el Yasuní sigue avanzando. Por eso creemos que la vida de los pueblos en aislamiento y los derechos de la naturaleza no pueden esperar más”.

Durante su medida de hecho en el CNE, recibieron una serie de manifestaciones de respaldo a la espera de una respuesta en el intento por salvar al Yasuní y sus habitantes.

Al caer la tarde del segundo día de la toma pacífica, el CNE reaccionó mediante un comunicado. Pero fue para desentenderse del pedido de Consulta Popular bajo el argumento de que no es atribución aprobarla.

Ante esa situación, las mujeres del Colectivo Yasunidos (formado hace seis años) levantaron su medida, pero dejaron en claro que irán por otras opciones hasta conseguir el objetivo.

Las mujeres activistas del Colectivo Yasunidos se tomó pacíficamente el CNE para exigir se analice y apruebe su iniciativa de Consulta Popular. Foto: Jaime Plaza

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2.000 jaguares son los ‘amos’ de la selva en la frontera Ecuador-Colombia-Perú

Un estudio de WWF permitió determinar que el Corredor Napo-Putumayo es un valioso refugio para el jaguar y sus presas

1.5 jaguares por cada 100 km2 en el Corredor Napo-Putumayo. Fotos y video: WWF

Sigilosos, abriéndose paso por entre la espesa vegetación de la selva amazónica. Así es como se alcanza a descubrirlos gracias a un sistema de cámaras trampa que perennizaron la presencia de estos felinos, ‘amos’ de la selva amazónica.

Son alrededor de 2.000 jaguares que reinan en el Corredor Napo-Putumayo, en la frontera entre Ecuador, Colombia y Perú. Esa es la cifra que reveló un inédito estudio de monitoreo, impulsado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

Esta investigación trascendental tuvo como pilar fundamental a lo registrado por 129 cámaras trampa, que instaló WWF entre 2018 y 2019. El reto fue determinar la ocupación y abundancia de esta especie y sus presas, en tres áreas del Corredor Napo-Putumayo.

  • Reserva de Producción Faunística Cuyabeno (Ecuador).
  • Parque Nacional Gueppi-Sekime (Perú).
  • Territorio Indígena Predio Putumayo (Colombia)

Lo descubierto abriga esperanzas. Se calculó una densidad de 1.5 jaguares por cada 100 kilómetros cuadrados. “Impresionante”, dicen los investigadores.

Las cámaras trampa hicieron el milagro de captar más de 64.700 fotos. Su análisis demandó de 10.500 horas de trabajo, a lo largo de 540 km2.

Para la WWF, estos hallazgos permiten impulsar la protección de los ecosistemas amazónicos y facilitan a las autoridades a tomar sus decisiones.

64.700 fotos fueron captadas por el sistema de cámaras trampa.

Este monitoreo permitió determinar que el Corredor Napo-Putumayo es un valioso refugio para el jaguar y sus presas. Pues se trata de una zona compuesta por áreas protegidas y territorios indígenas, lo que evidencia que sí es posible la coexistencia entre la naturaleza y el ser humano, a través del uso sostenible de los recursos.

José Luis Mena, director de Ciencias de WWF Perú, resaltó que el jaguar se ha convertido en una especie prioritaria para esta organización internacional. Además, es fundamental generar mecanismos para asegurar su conservación, junto con otras organizaciones, el sector privado y el gobierno. “La cooperación internacional y los esfuerzos conjuntos entre diferentes actores son cruciales para enfrentar este problema”.

La inversión china, una grave amenaza

El tráfico ilegal de especies lo tiene en grave riesgo.

La WWF advierte que el incremento de la inversión china en América Latina está empujando a un lamentable aumento en la demanda de partes del jaguar, como colmillos y garras. Esto a su vez incentiva a la caza furtiva inclusive en la Amazonía.

Hasta la década de 1970, estos felinos fueron perseguidos y cazados por sus pieles. Esa cacería se logró detener mediante la creación de leyes más estrictas que velaban por la protección de esta especie.

El más grande de América

  • El jaguar (Panthera onca) es el felino más grande e icónico de América.
  • Es el principal depredador de la Amazonía.
  • En los últimos 100 años, ha perdido casi el 50% de su histórico rango de distribución. Cerca del 90% de su población está en la cuenca del Amazonas.
  • Lo atacan diversos conflictos entre la vida silvestre y la población humana: deforestación, caza ilegal, destrucción del hábitat y pérdida de especies presa.
  • Existe reducción y hasta extinción de sus poblaciones en países como El Salvador y Uruguay.

Casi el 90% de su población se encuentra en la cuenca del Amazonas. El jaguar, considerado protector y símbolo de poder para muchos pueblos, es también el mayor representante de la misteriosa belleza de la Amazonia. “Además, cumple un rol importante en el control de las poblaciones de otras especies de la zona y ayuda a mantener un ecosistema saludable. Es clave asegurar su bienestar y una forma de lograrlo es conservando los corredores biológicos, que son áreas que conectan dos o más regiones, rodeadas de bosques naturales, con la finalidad de evitar el aislamiento de las poblaciones de especies”, continuó Mena.

“El jaguar es un elemento muy importante en la cosmovisión de varios pueblos indígenas de nuestra Amazonía. Por tanto, un aspecto clave del trabajo que hacemos en WWF es colaborar de manera conjunta con las poblaciones locales y así lograr una coexistencia pacífica entre las poblaciones humanas y el jaguar”, indicó Jorge Rivas, gerente del Programa Bosques & Agua Dulce de WWF-Ecuador.

El jaguar es el felino más grande de América.

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El irrespeto al Yasuní y a la vida de los pueblos amazónicos

Las comunidades waorani también seran afectadas por la explotación
petrolera en los bloques 31 y 43.

“Un Decreto con trampa o engaño”. La cortina de humo: Amplía la Zona Intangible o de protección para Tagaeri y Taromenane, pueblos en aislamiento. El ‘golpe de gracia’: Vuelve permisible a la Zona de Amortiguamiento ante la voracidad de la extracción petrolera.

El presidente de Ecuador, Lenin Moreno, firmó el Decreto 751 con el que se modifica la delimitación de la Zona Intangible (ZI) en el Parque Nacional Yausní, noreste de la Amazonía ecuatoriana. Lo amplía a 818.501,42 hectáreas -incluye las parroquias de Cononaco y Nuevo Rocafuerte (cantón Aguarico), Inés Arango (cantón Orellana), provincia de Orellana; Curaray en Arajuno (Pastaza)-. El Decreto del 2007 contemplaba 758.051 hectáreas.

Con el nuevo Decreto, el Gobierno buscó cumplir lo dispuesto por la voluntad ciudadana. En la Consulta Popular del 2018, el 67,7% de los ecuatorianos dijo SÍ para salvar al Parque Nacional Yasuní, reforzar la protección a los pueblos indígenas (tagaeri, taromenane y waorani) y a los ecosistemas.

Hasta ahí todo parece bien. Sin embargo, “la burla está en que autoriza arbitrariamente la explotación hidrocarburífera en los bloques 31 y 43 dentro de la Zona de Amortiguamiento (un espacio entre el área protegida y lo colonizado)”. Así lo considera José Proaño, director de la organización Land is Life para América Latina.

Este Decreto va en detrimento de las garantías de protección. “Obvio que el Gobierno reconoce la existencia de los pueblos en aislamiento. Pero los pone en mayor riesgo al autorizar los bloques petroleros en sus territorios”. Lo hace el exceptuar a las plataformas de perforación y producción petrolera.

Mediante el Decreto 751, se dispone que en 180 días se establezca la política de procedimientos para minimizar los impactos de estas actividades en la zona de amortiguamiento. El encargo es para los Ministerios de Ambiente, Energía y Recursos No Renovables, junto con las Secretarías de Derechos Humanos y Gestión de la Política.

Los factores de peligro

  • Se construirán plataformas y se abrirán vía de acceso.
  • Habrá más presión sobre los recursos naturales de los que se proveen los pueblos en aislamiento.
  • La presencia humana extraña en zonas por donde transitan los tagaeri y tagaeri generará conflictos, con potenciales ataques.
  • Se repetirán los escenarios que aumentan la situación de genocidio, ante el riesgo de matanzas como la del 2013 (más de 20 personas -mujeres y niños- del pueblo taromenane fueron masacradas).
Con bloques petroleros en la Zona de Amortiguamiento, la presión
será mayor sobre los pueblos en aislamie
nto. Fotos 2 y 3: José Proaño

Lo risible es que prohíbe actividades extractivas de productos forestales para vender y el otorgamiento de todo tipo de concesiones mineras. Igual con el Artículo 3 prohíbe en la zona de amortiguamiento nuevas obras de infraestructura como centrales hidroeléctricas, carreteras y centro de facilidades petroleras.

Enseguida, diversas voces de rechazo y protesta surgieron en torno al Decreto firmado por Moreno, el pasado 21 de mayo. Incluso la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) anticipó que prepara una movilización.

Alberto Acosta, exministro de Energía y Minas, califica de indignante que se entregue “Territorio Yasuní para la explotación hidrocarburífera de los bloques 31 y 43 ITT sin la consulta previa a las comunidades indígenas Waorani, dueñas de este territorio”.

Proaño cree que si, al menos, se respetara el mandato ciudadano ya sería bastante. Pero lo recomendable es que más bien debería ampliarse las garantías desde el Estado y fortalecer las instituciones de protección. Además, de promover el diálogo y consulta previa con los pueblos waorani, que también serán seriamente afectados.

Mas como está la situación -según Proaño- “hay más argumentos para insistir que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) envíe el caso la Corte Interamericana de Derechos Humanos. No solo se están violando los derechos humanos de los pueblos en aislamiento, sino que el Estado irrespeta los territorios vedados”.

Incluso se va contra las medidas cautelares dictadas en el 2007 por la CIDH a favor de los tagaeri y taromenane. Estas prohiben el ingreso de terceros en sus territorios.

Tampoco se ha cumplido con la consulta previa a las comunidades directamente afectadas, como manda la Constitución de Ecuador, en su artículo 57, además de los instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos.

El Parque Nacional Yasuní es el último refugio de los tagaeri y taromenane, pueblos en aislamiento de Ecuador.

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Los Frailes y el Parque Nacional Machalilla, con las alarmas activadas

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Los Frailes es una de las principales joyas del Parque Nacional Machalilla. El sitio es vigilado por guardaparques. (Fotos: Jaime Plaza)

MANABÍ. Los Frailes es una playa paradisiaca, quizá única en Ecuador, por sus condiciones, riqueza natural y pacividad que ofrece esta entrada de mar, con agua color turquesa. Estas características constituyen un verdadero imán para el visitante. Es que de verdad es para disfrutarlo al máximo. 

Por eso y por mucho más, es uno de los sitios privilegiados del Parque Nacional Machalilla (PNM) y que quizá por eso la han puesto en la mirada de los inversionistas extranjeros.

En su entorno, en estos días ronda una gran preocupación. Los habitantes de Puerto López (cantón donde está ubicada esta área protegida) y la comunidad entera alertan sobre las intenciones de construir un mega proyecto hotelero.

Las alarmas se activaron a partir de que, el pasado 18 de septiembre, un helicóptero, sin autorización alguna, aterrizara en la playa La Tortuguita, contigua a Los Frailes e igual dentro del PNM.

Un comunicado oficial confirmó ese aterrizaje. En este se adujo que “El sustento para estas aseveraciones mal intencionadas es, posiblemente, la visita realizada por el Ministerio de Turismo con inversionistas extranjeros en la provincia de Manabí y donde se visitó la playa de los Frailes, uno de los atractivos de esta zona. Por tanto, este recorrido solo cumplió con el objetivo de mostrar a los interesados las potencialidades turísticas que tiene el Ecuador”.

El Ministerio del Turismo insiste en rechazar las “expresiones en redes sociales” sobre que se busca introducir cadenas hoteleras en zonas protegidas como parques nacionales.

La Cartera de Ambiente también emitió un comunicado. En este se indicó que “Hasta la fecha, ni el Ministerio del Ambiente ni la Dirección Provincial del Ambiente en Manabí han recibido propuesta alguna para la construcción de un complejo hotelero o infraestructura turística masiva en Los Frailes”.

Sin embargo, argumentos hay suficientes para esa preocupación. Sol Damerval, exdirectora del PNM, trae a colación lo señalado por el  presidente de Ecuador, Lenin  Moreno, y el ministro de Turismo, Enrique Ponce de León, el 11 de mayo del 2018. 

Ese día anunciaron que se busca atraer el turismo extranjero con base en dos grandes proyectos denominados ‘Pueblos Mágicos y Riviera del Pacífico’, en un estilo similar a lo de Riviera Maya en México.

Los Frailes 2
Los Frailes es una playa de especial atractivo para visitantes nacionales y extranjeros.

El vicealcalde de Puerto López, Cinerman Miranda, aseguró que, el 18 de julio, el ministro Ponce de León junto a otras autoridades y más personas estuvieron en esta localidad. “En una visita de cinco minutos, me supo manifestar sobre el proyecto Riviera del Pacífico, que contempla inversión privada en áreas específicas. Una de ellas es Puerto López. Ese día hicieron un sobrevuelo y quedaron en pedir la información correspondiente al Municipio”.

Según Miranda, “quieren atraer la inversión privada para hacer resorts u hoteles de primera. Lógicamente están viendo la ubicación, aunque en esa visita no se habló de lugares… De que existe interés, pues sí. Hay una visita y un anuncio oficial”.

   Área protegida desde hace 39 años

Ave PNM 1
Batará collarejo endémico.

Ave PNM 2
Oriol filiblanco endémico de la Región Tumbesina.

  • El Parque Nacional Machalilla tiene 41.754 hectáreas terrestres y 14.430 hectáreas marinas.
  • Es el refugio de 142 especies de aves de 142 marinas y terrestres. De estas, 34 son endémicas de las Región Tumbesina.
  • Alberga mamíferos como el perro de monte de Sechura Pseudalopex sechurae. Esta especie aparece en la lista roja de la UICN como casi amenazada. 
  • Es hogra del yaguarundí Herpailurus yagouaroundi, el venado de Cola Blanca Odocoileus virginianus, el mapache tropical Procyon cancrivorus, entre otros mamíferos.
  • Es un hábitat para variedad de reptiles y anfibios.
  • El sitio Playa la Tortuguita es un lugar importante para la anidación de tortugas marinas: la tortuga verde Chelonia mydas agassizii y la carey Eretmochelys imbricat. Esta última está Peligro Crítico de Extinción, según la UICN.
  • En su área marina alberga un sinnúmero de peces e invertebrados en sus arrecifes rocosos coralinos.
  • Sus parajes se caracterizan por el bosque seco tropical y matorral desértico propio de la zona. Incluso se han recuperado los bosques de palo santo (Bursera Graveoles), un árbol aromático medicinal.Caminata Los Frailes

El riesgo de un impacto irreversible

El helicóptero no tuvo permiso de aterrizaje y el riesgo que causó impacto es enorme. La playa La Tortuguita es zona de anidación de tortugas marinas, además refugio de aves, venados de cola blanca y roja. 

José Luis Mendoza, administrador del PNM, confirmó que un funcionario del Ministerio de Turismo anticipó que se haría un sobrevuelo a la zona, pero no un aterrizaje. “Nosotros (como PNM) nunca dimos autorización. Si bien hay una comunicado oficial, pero no hemos tenido respuestas sobre el aterrizaje ni se justifica”.

Por tratarse de un parque nacional es de protección estricta por su fragilidad y el aterrizaje del helicóptero habría ocasionado una seria afectación. “Las sanciones por este irrespeto pueden llegar hasta un proceso administrativo a los funcionarios”. Hay un informe elaborado por los guardaparques y el Ministerio del Ambiente encamina una investigación.

El peso del helicóptero habría afectado seriamente a posibles nidos tortugas. Aparte de que las aspas de la nave también habría ahuyentado a aves migratorias y animales de la zona.

Los dueños originales reclaman sus derechos

Hernán Cobo Pérez es uno de los que aduce tener derecho sobre parte de lo que hoy es el Parque Nacional Machalilla. Al igual que él, existen otras familias que mantienen sus propiedades dentro del área protegida.

Con documentos en mano, él sustentó su propiedad en reunión del administrador del PNM, José Luis Mendoza. 

Con una escritura pública de compra-venta de un terreno de 194 hectáreas (incluyen Los Frailes y playa la Tortuguita), demuestra que su padre Hernán Cobo Barona adquirió el 31 de octubre de 1973. Y se lo inscribe en el Registro de la Propiedad, en mayo de 1974.

Un año después se lo expropió el terreno para incluirlo al PNM. Sin embargo, hasta la actualidad no han recibido indemnización, a pesar de que las ministras de Ambiente, Sol Damerval, Lourdes Luque y Ana Albán, reconocieran que la familia Cobo tiene ese derecho.

Incluso Cobo aún sigue pagando el impuesto de predio rústico, en la actualidad ante el Municipio de Puerto López. 

Hernán Cobo
Hernán Cobo (der.) indica las escrituras sobre su propiedad al administrador del PNM, José Luis Mendoza.

Ni en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas ni en los planes de Manejo de Los Frailes y del Parque Nacional Machalila se contempla la construcción de ningún tipo de complejo turístico o similares.

Por eso, Sol Damerval está segura que no se dará paso a ninguna de estas pretensiones. Incluso durante estos días se realiza la cruzada #SalvemosLosFrailes, mediante la recolección de firmas de respaldo en las principales ciudades de Ecuador. 

A la defensa se sumaron manifiestos de colectivos como ‘Amazilia’ (la Asociación de Guías Naturalistas del PNM). Los guías enviaron una senda comunicación exigiendo respuestas a los ministros de Turismo y de Ambiente. 

Mediante un oficio dirigido al Alcalde de Puerto López, la concejal Patricia Sanlucas también hizo público su desacuerdo y oposición a la “ilegal y arbitraria pretención de construcción de un presunto hotel resort en la playa Los Frailes”. 

Aún más, la noche del jueves 27 de septiembre, la comunidad de Puerto López se reunió en una asamblea ciudadana para hacer pública su preocupación. Acudieron autoridades, representantes de los sectores hoteleros, guías, Administrador del PNM y ciudadanía en general. 

Entre otras cosas, decidieron pedir a los asambleístas por Manabí que exijan una explicación ante la Asamblea Nacional a las autoridades del Ministerio de Turismo sobre el aterrizaje del helicóptero.

“Jamás se va dar eso, porque el pueblo entero de Puerto López se levantará a gritar No. Habrían muertos y heridos, pero los vecinos no vamos a permitirlo”. “Tenemos que defenderlo porque nuestro máximo atractivo”. Así lo afirmó con determinación Sol Damerval y Carmen Yanchapatza, dueña del restaurante más antiguo de este cantón manabita.

La Tortuguita
La playa La Tortuguita, donde aterrizó el helicóptero, es de mucha fragilidad ya que es una zona de anidación permanente de tortugas marinas.

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Entre ríos, cascadas y senderos, la cuestión es cuidar la naturaleza en Zamora Chinchipe

Paseo Yantzaza
Un recorrido rodeado de naturaleza y en lancha por el río Zamora es parte de la propuesta de atractivos turísticos en el cantón Yantzaza. (Fotos: Jaime Plaza)

Zamora Chinchpe. A cada árbol de balsa ahora lo cuidan como un auténtico tesoro verde, porque ya no quedan muchos. Los indígenas shuar aprendieron a protegerlo, como una forma de ayudar contra la deforestación que arrasa con los bosques de la Amazonía ecuatoriana.

José Antosh, indígena shuar de San Luis, entendió que, en vez de seguir talando, había que cuidar este tipo de árboles y otros que aún quedan en sus bosques. Él los encuentra solo en la ribera del Nayumin (que desemboca en el río Chuchumbletza y este a su vez alimenta al majestuoso Zamora).

Esos árboles de balsa nacen en este tipo de zonas, porque su semilla llegan hasta allí, al bajar con la corriente. Y crecen hasta que, a los dos años, están para utilizar como madera, solo en cuestiones necesarias como la construcción de balsas.

Esta vez, Antosh tuvo una muy buena razón. Se aproximaba el concurso de balsas tradicionales, como parte de los eventos por la II Feria Provincial de Turismo (FEPTURY 2018), en el cantón Yanzatza, y junto con sus sobrinos Juan y José decidieron participar este año. 

José utilizó para armar la embarcación tradicional, en la que sus sobrinos navegaron por el río Zamora aguas abajo, en competencia con otros siete equipos participantes.

Balsa 2 Zamora
Juan y José Antosh están en plena competencia de balsas tradicionales en el río Zamora. (Foto: Carlos Medina)

Balsa 3
El concurso de balsas busca rescatar la tradición del uso de estas pequeñas embarcaciones y concienciar el cuidado de la naturaleza.

La mayoría de las 18 familias que viven en el barrio San Luis (a dos horas de Yantzaza) también lo usan como material para construir sus casas shuar. Lo complementan con maderas como chilca. “En esta época ya no corta mucho. La gente aprendió a cuidar la palma”, lo dice José con cierta satisfacción.

Estas familias viven de cultivar la papa china, pelma (parecida a la palma y consumen los cormos y las hojas tiernas), maíz, caña, guineo, plátano y más.

Lo complementan con la pesca de languilla, blanco, corroncha y bagre. Claro que igual, concientes de no depredar, lo hacen con con anzuelo y máximo atarraya.

 

Senderos, cascadas y cuevas

Una aventura única en medio de su naturaleza amazónica es lo que ofrece el ‘Valle de las Luciérnagas’, como también se conoce a Yantzaza. Para eso, ofrece rutas como ‘Los Guayacanes‘, con senderos por entre sus bosques, cascadas y piscinas naturales que se forma en sus caídas, cuevas y más formaciones extrañas.

En cada tramo que recorre, el visitante se cautiva con la naturaleza que le acoge. Hasta se ve atraído de darse un chapuzón bajo el chorro de agua, que cae en las cascadas ‘La Luna’, ‘El Tobogán’ y ‘La Corazonada’.

El incesante golpetear de las aguas cristalinas del río, que desciende zigzageante, se vuelve un murmullo que acompaña al caminante que avanza por sus orillas.

Ruta Los Guayacanes
La cascada ‘El Tobogán’ es uno de los lugares preferidos para darse un chapuzón en la ruta ‘Los Guayacanes’.

Para los apasionados por la espeleología, esta ruta es su destino. Aquí su mayor atractivo son las cuevas ‘Guayacanes’ y la ‘Del duende’. En la primera, se encontrarán con estalactitas  y estalagmitas (rocas del techo y del suelo, que en entornos naturales suelen aparecer en cuevas calizas donde se forman por depósitos de carbonato cálcico), y otras formas de vida. Sobre la segunda cueva, los comuneros de la zona cuentan que “allí llega a descansar un duende”.

Cueva
En la cueva ‘Guayacanes’ se puede adentrarse unos 25 metros y sentirse en las mismas entrañas de la tierra.

También sorprenden aquellas rocas, por su extraña formación, parecen suspendidas en el espacio. A este espacio en la ruta ‘Los Guayacanes’ se lo conoce como ‘El Balcón’. Pues, por sus protuberancias o largos picos, dan la apariencia de un balcón, desde donde se pudiera apreciar un panorámica de este bosque amazónico.

Ruta Los Guayacanes 1

Esto y más se encuentra a largo del Circuito de ‘Los Guayacanes’, que el Municipio de Yantzaza, con el apoyo de la Prefectura de Zamora Chinchipe, impulsa como propuesta turística para atraer visitantes locales, nacionales y extranjeros.

La ruta se inicia en el puerto turístico que se construye en la ribera occidental del río Zamora, en Yantzaza y termina con el recorrido por el sendero de ‘Los Guayacanes’.

Lo que ofrece la ruta ‘Los Guayacanes’

  • Paseo en lancha por el río Zamora.
  • Recorrido en ranchera o chiva hacia el sector El Salado, en la parroquia Chicaña.
  • Senderismo, rapel, chapuzón, espeleología… en la ruta ‘Los Guayacanes’.

Este paseo se puede complementar con visitas a sectores como San Vicente de Caney, una comunidad de la nacionalidad Saraguro. Allí puede descubrir sus balcones y jardines floridos, artesanías, rituales, telares y elaboración de queso. Incluso cuenta con alojamiento.

Comunidades shuar como Nankais ofrece artesanía y gastronomía típica como caldo de gallina criolla y tilapia. Masuk Las Vegas presenta artesanía y danza shuar. El atractivo de San Luis y de Numbaime son sus artesanías y la cascada ‘Tuna Shirma Nua’.

Para hospedarse, alimentarse y trasladarse

  • Yantzaza como destino de ecoturismo cuenta con las facilidades necesarias para hospedaje con sitios de alojamiento. Entre estos está el Hotel Alejandro, diagonal al Complejo Deportivo y a 50 metros de la Terminal Terrestre. 
  • Para alimentarse, el turista puede hacer en diversos restaurantes y de acuerdo con su presupuesto. Eso sí la recomendación infaltable es que degusten las ancas de rana, en sus diversas presentaciones como parte de la exótica gastronomía del lugar.
  • Para llegar a Zamora Chinchipe, se dispone de diferentes empresas de transporte interprovincial que parten desde las terminales de Quito, Guayaquil, Cuenca, Loja y otras ciudades.

Esta ruta la puede completar en un día, porque Yantzaza y Zamora Chinchipe, en sí, les tienen listos muchos más atractivos y sitios para admirar. Uno de ellos es el gran Valle del Nangaritza, pero esa ya es otra historia.

Sendero
Es recomendable llevar ropa cómoda, además de zapatos adecuados para caminata, para avanzar por entre el zigzageante sendero en medio del bosque amazónico.

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El cóndor encontró refugio y salvadores en los parajes de Nabón

Cóndor vale
‘La Mari’, polluela descubierta por los comuneros de Poetate en el 2014 se convirtió en un emblema para Nabón, 69 km al sur de Cuenca. (Fotos: cortesía GAD Municipal Nabón)

Cinco dormideros, dos nidos y varios comideros en el sector de Poetate. Esos detalles ratifican a Nabón como un territorio de cóndores. En sus zonas escarpadas se han visto, al menos, ocho ejemplares en su vuelo majestuoso.

Los comuneros de Poetate, quizá sin sospechar, rompieron los mitos tradicionales y marcaron un hito en la conservación de esta especie emblemática de Ecuador.

El 25 de noviembre del 2014, decidieron alertar a los funcionarios del Municipio de Nabón sobre la presencia de una cría de cóndor. La habían visto en la zona de Taqui Curiquingue, en los límites con el cantón Oña.

Hasta que se encariñaron con la cría e incluso la bautizaron como ‘la Mari’. Así superaron la idea errónea que se trataba de una especie perjudicial y entendieron que era una ave carroñera, por lo que no ataca a sus animales. 

Con el asesoramiento de investigadores y del Ministerio del Ambiente, lograron descubrir que se trataba de una polluela y que se encontraba acompañada de sus padres. 

Desde entonces, los comuneros de este cantón azuayo, ubicado a 69 kilómetros al sur de Cuenca, se convirtieron en los referentes para la conservación de esta ave emblemática de Ecuador.

Yessica Naula, directora de Planificación y Proyectos del Municipio de Nabón, recuerda que la comunidad de Poetate se empoderó del cuidado de la polluela, en sus primeros meses de vida.

Para garantizar aún más la supervivencia del ejemplar y evitar presencia de extraños, el Municipio y el Gobierno Parroquial de Poetate contrataron un guardaparque.

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Los comuneros de Poetate son unos convencidos protectores del cóndor. Así lo demostraron en el desfile del domingo por los 31 años de cantonización de Nabón. (Foto: Jaime Plaza)

A los habitantes de Poetate y a sus vecinos de La Merced, el descubrimiento de ‘la Mari’ también les ayudó a dejarse descubrir. A partir de este hecho, sus comunidades se volvieron más conocidas.

Se trata de gente afanosa con sus huertos y cultivos de supervivencia, crianza de chivos y al suigéneris emprendimiento sobre la producción de tequila, a partir del penco que crece en estas tierras áridas.

Tras el hallazgo de ‘la Mari’, en Taqui Curiquingue se hicieron monitoreos y Nabón participó en los dos anteriores censos nacionales del cóndor.

Así se determinó que también existen nidos y dormideros en comunidades como La Cría y Yarizagua. Además, en el cerro Zapote y en la zona baja de Poetate, junto al río León.

Los naboneses y algunos visitantes guardan en su memoria aquel memorable día en que pudieron vivir un hecho afortunado. Presenciaron el vuelo de cuatro ejemplares, mientras participaban en el Festival del Cóndor del 2015, en la comunidad de Poetate.

 

Nabón apadrinó a sus cóndores

 

Nabón cóndor vale
Nabón se convirtió en un referente para la conservación del cóndor. El Municipio declaró área de conservación a 10.800 hectáreas del hábitat de esta especie en El Progreso.

La alcaldesa Magali Quezada tomó la decisión determinante de cuidar y conservar al cóndor. Para eso, en el 2016 estableció una Ordenanza para normar una política de protección de los parajes donde habita esta especie. 

Así se declaró área de conservación y uso sostenible a 10.800 hectáreas de la parroquia El Progreso. La finalidad es regular las actividades en esta zona, según Yessica Naula, “no con la finalidad de prohibir las actividades agropecuarias, sino que estas se desarrollen en forma amigable con el ambiente”.

La quema de bosques y arbustos es una de las principales restricciones. Aparte de la prohibición absoluta de la cacería del cóndor, hecho que incluso es penado como un atentado contra la naturaleza.

También se incentivan los huertos agroecológicos y la reforestación con especies nativas e impulso a la ganadería sustentable.

Aún más, se impulsan y fortalecen dos rutas turísticas para el avistamiento regulado de cóndores. En dos ocasiones se hicieron los Festivales del Cóndor en Poetate y La Merced, que generaron expectativa nacional e internacional.

En este proceso, el Ministerio del Ambiente aportó con la elaboración del estudio geofísico, ambiental y socioeconómico de la zona para sustentar la ordenanza. Además, entregó un plan de manejo. 

Con base en esos elementos y la concienciación de su gente, hoy en Nabón tiene nido y alimento  seguros.

 

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El cóndor, un ave emblemática de Ecuador, es una especie en peligro crítico de extinción.

Hasta 102 cóndores viven en Ecuador

Los investigadores calculan que en el territorio ecuatoriano habitan entre 98 y 102 cóndores.