Patricia Gualinga se juega la vida en defensa de la Amazonía

La líder Sarayaku es considerada hoy una de las 10 mujeres
más influyentes en la defensa de la Tierra. Foto: FICMEC

“Si esperaban que por sus amenazas y atentados, iba a esconderme, se equivocaron…”. Por su lucha a favor de la Amazonía, la líder Sarayaku acaba de recibir el premio ‘Brote Activismo Medioambiental’ en el XXI Festival Internacional de Cine Medioambiental, de Canarias.

ECUADOR. Levanta su voz para que se escuchen sus ideas, propuestas y exigencias. Así la encontramos o la hemos visto muy activa en una diversidad de espacios. Unas veces en jornadas de lucha como la Marcha de las Mujeres Amazónicas del 2018, en encuentros, debates y hasta en citas mundiales. Es el rostro de la Resistencia Sarayaku y de la Amazonía.

Eso hace que hoy a Patricia Gualinga Montalvo se la vea como una de las 10 mujeres más influyentes en la defensa de la Tierra, como se la presentan en estos días en el XXI Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias.

Allí, en reconocimiento a esa lucha, Patricia acaba de recibir el premio ‘Brote Activismo Medioambiental‘. Se trata de un galardón de gran trascedencia, antes lo recibieron personajes como la hondureña Berta Cáceres, quien fuera asesinada por defender sus territorios.

El sábado 25 de mayo, Patricia Gualinga Montalvo, de Ecuador, recibió
el premio ‘Brote Activismo Medioambiental’. Foto: FICMEC

Ella es la cuarta hija de Sabino Gualinga, uno de los mayores yachak o líderes espirituales, y de Corina Montalvo. Una cuna de hombres y mujeres combativos y activos en los procesos de lucha territorial del pueblo kichwa de Sarayaku, ubicado en el corazón de la Amazonía de Ecuador.

Fiel a esa rebeldía que caracteriza a los Sarayaku, Patricia se convirtió en un verdadero símbolo de resistencia de su pueblo ante la arremetida del extractivismo petrolero. Está resuelta a todo con tal que la voracidad petrolera no ataque a la selva amazónica, donde habitan sus padres y todas sus comunidades.

En las bodas de oro de sus padres Sabino Gualinga y Corina Montalvo. Fotos: Archivo Particular de Patricia Gualinga

Esa convicción empezó a forjarse allá por 1992, cuando aún siendo adolescente, junto con otros jóvenes de su comunidad y casi toda su familia, se unió a la gran Movilización Indígena. Presionaban y lograron que el gobierno de Rodrigo Borja les entregara los títulos de propiedad de sus tierras.

Se avivan en su mente los recuerdos de aquel entonces cuando, inesperadamente, se vio rodeada de micrófonos y de preguntas sobre qué buscaban con esa marcha. “Defendemos nuestras tierras”, atinaba sus primeras respuestas.

Por esos tiempos, la joven Sarayaku había terminado la secundaria en el colegio Pompeya. Sin posibilidades económicas para seguir estudiando, aprovechó las oportunidades que le ofreció la vida.

‘Buenas noches’, su programa en kichwa y español en radio Puyo, se convirtió en la primera puerta para llegar hacia su gente. Lo hizo por invitación que recibió de la Misión Católica, cuando recién graduada, trataba de tomar un breve descanso en su natal Sarayaku.

Por alrededor de seis años, difundió comunicados y noticias de interés para las comunidades indígenas de la zona, cuentos infantiles, música autóctona y más. También hablaba sobre las tradiciones y motivaba a utilizar el kichwa.

Su incursión en la radio Puyo, con un programa cultural en kichwa y español.

Las autoridades religiosas de la provincia consideraron importante capacitarla. Por lo que, la enviaron a prepararse por seis meses en Comunicación Superior en el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) de la Universidad Católica de Chile. 

Se suman como experiencias de vida los cursos de diplomado sobre Derechos Humanos y Derechos de Pueblos Indígenas en las Universidades Andina Simón Bolívar y Católica de Perú.

También dirigió un programa de turismo de las organizaciones comunitarias de Pastaza. Luego tuvo un paso por la burocracia como gerente regional de Turismo, en el tiempo de la ministra Rocío Vásquez, del gobierno de Gustavo Noboa.

El punto de quiebre

Pero ocurrió un punto de quiebre definitivo cuando, en el 2002, se agudizaron los problemas para las comunidades indígenas amazónicas ante la arremetida de las petroleras. Se valió de la confianza con la ministra Vásquez para referirse al rechazo a las concesiones entregadas por el Gobierno central en la zona.

Hasta que en el 2003, renunció y decidió su apoyo directo a los dirigentes. Aprovechó de sus contactos con los medios de comunicación nacionales para denunciar que los líderes indígenas empezaban a ser criminalizados.

A pedido de los líderes, ella asumió la vocería. Con argumentos sólidos, confrontó al entonces ministro de Energía y Minas, Carlos Arboleda, ante los medios. Desde entonces, Patricia Gualinga se convirtió en protagonista del ‘Caso Sarayaku’ y de la victoria de su pueblo en contra de las petroleras internacionales.

Pero ese fue un camino largo. Durante la visita de los jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) a Sarayaku, fungió de traductora.

Vivió momentos muy fuertes, como aquel viernes cuando llegaba a su comunidad y encontró a personas heridas y uno de sus hermanos desaparecido. Reconoce que en situaciones extremas, como aquella, su cerebro resuelve mejor las decisiones. Ese día, a las 05:00, logró comunicarse con autoridades de la CorteIDH para conseguir medidas provisionales de protección.

Asumió una responsabilidad grande cuando, como dirigente, tuvo que hacer de traductora, preparar a los testigos y a la vez dar su testimonio, además de hacer la petición de medidas ante la CorteIDH. Mas hoy, pese a las medidas de protección logradas en ese tiempo, el Gobierno ecuatoriano insiste en entregar concesiones petroleras en las tierras de estos pueblos.

Entre amenazas y ataques

Mujeres por la selva y sus territorios ancestrales, en contra de los bloques petroleros.

Ni las amenazas y ataques que han puesto en peligro su vida la amedrentan. Firmeza y valentía son sus fortalezas. “Si esperaban que por sus amenazas y atentados iba a esconderme, se equivocaron”.

A la madrugada, llegaron a atacar con piedras contra las ventanas del departamento que arrienda en Puyo, capital de la provincia amazónica de Pastaza. Al ser descubiertos, los agresores la amenazaron de muerte y huyeron. Ella está segura que esos atentados responden a los intereses de expandir la explotación petrolera, aunque sus denuncias no ha tenido eco.

Esta líder histórica es la actual presidenta de la Fundación de Derechos Humanos (TIAM). Asegura que, aunque pensó en el retiro de la dirigencia Sarayaku, tras los atentados contra su seguridad, decidió visibilizar las agresiones que sufren los defensores y hablar de la importancia de la Amazonía ante foros internacionales.

Así, su voz se escucha en diferentes escenarios internacionales. Lo hizo en la COP 21 o Cumbre Mundial de Cambio Climático en Lima, Perú, en el 2018. Incluso, para tratar de menguar la fuerza el expresidente Rafael Correa llevó una delegación de indígenas para que hicieran eco en su defensa de la explotación petrolera.

La contrarreplica se dio en la Cumbre de París, Francia. Hasta allá se fueron 12 personas de Sarayaku determinadas a promocionar la propuesta Kausak Sacha (Selva Viva).

También es una gran embajadora del proyecto de vida
Kawsak Sacha (Selva Viva).

“Lograr una ‘comunión’, de manera muy inteligente, entre los intereses internacionales de conservación y la defensa de los pueblos indígenas”, es lo que José Proaño, director de la organización Land is Life para Latinoamérica, resalta como una gran fortaleza de Patricia.

Otro potencial de ella es la capacidad de fomentar el diálogo con los demás pueblos y organizaciones indígenas amazónicas hacia una lucha conjunta.

El famoso actor y director de cine de Hollywood, Alec Baldwin, no dudó en felicitar y estrechar la mano de Patricia Gualinga. Esto ocurrió en el seno de las Naciones Unidas, con motivo de la sesión 18 sobre derechos de los pueblos indígenas. “Siempre quise estrechar la mano de una guerrera por el medioambiente”, fue la reacción del cineasta.

Esos y más gestos de gratitud constituyen la mayor recompensa a su vida en juego por defender su territorio.

Patricia Gualinga ha puesto en esferas internacionales la defensa
de los derechos de su gente.

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